FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | A babor | Hablar de dinero | Francisco Pomares

Ha vuelto a decir Román Rodríguez que él no sabía absolutamente nada de la compra de los terrenos de Amurga, por un total de más de cuatro millones de euros, de los que sus cuñados y su mujer se llevan algo más de dos. Dice Román que él con su mujer «no habla de dinero», y digo yo que debe ser el único español casado que no habla de dinero con su mujer.

Esto de negar cualquier conocimiento de lo obvio es un empecinamiento bastante inútil, a mi juicio. Morales, Román y los dirigentes de Nueva Canarias, han basado su explicación a una compra muy confusa, en la que además de comprarle a la familia política del presidente de tu partido, el Cabildo de Morales subió el precio ofertado por los vendedores (algo inaudito en cualquier compraventa) y parece que se incorporó a la operación terrenos de dominio público. Mientras resuelven el asunto de los deslindes, la única respuesta que dan es que no sabían nada de nada. Nadie sabía nada de nada. No sabía nada de nada Morales, a pesar de haber trabajado en la Mancomunidad del Suroeste de Gran Canaria con el representante de la familia de Román. No sabían nada los responsables políticos del área, a pesar de llevar en la compra tres años y haber reconstruido el expediente en varias ocasiones, para sortear los impedimentos planteados por la intervención del Cabildo. No sabía nada de nada el vicepresidente del Cabildo, Ángel Víctor Torres, a pesar de haber aprobado la operación cuando faltaban tres días para acabar el año, y a pesar de ser la compra a la familia de Román la primera y única que se produjo. Nadie percibió en el Cabildo que se estaba confeccionando un traje a medida, y eso que políticos y funcionarios suelen practicar con deleite entre ellos el viejo arte del chismorreo. Nadie se percató de que los cuñados de Román estaban en la operación. Que gente más despistada, ¿no?

Pero pase. Estaban todos a otros asuntos. Nadie sabía que se iban a comprar unas tierras de la familia de Román. Lo sorprendente es que después de enterarse Morales, de enterarse el consejero Pedro Justo, responsable de la compra y de enterarse Ángel Víctor Torres, todos ellos por los periódicos, no hay forma de que decidan meter un poco el freno, para permitir que el asunto sea revisado. Aunque sea solo por si las moscas, por si acaso? Solo por si resultara que una compra de cuatro millones de la que nadie sabía absolutamente nada (ni los compradores ni los vendedores), y en la que los compradores subieron el precio ofertado por los vendedores, y que se ha tramitado sorteando todo tipo de dificultades contra viento y marea a lo largo de tres años? pues eso, solo quizá porque sea mejor darle otra pensada, no vaya a ser que la cosa se complique y el bueno de Román Rodríguez tenga que romper su costumbre y empezar a hablar de dinero con su mujer.

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