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OPINIÓN | Necesitamos jóvenes para trabajar | Óscar Izquierdo

En la provincia de Santa Cruz de Tenerife, el empleo directo en la construcción ha experimentado un aumento significativo en los últimos cinco años, teniendo un efecto multiplicador en los demás sectores económicos, que están viéndose influenciados positivamente. El incremento de cotizantes de enero de 2015 a enero de 2019 ha supuesto una ampliación del 50,22%, lo que demuestra el potencial de la construcción como dinamizadora del empleo. La mayoría del mismo se ha manifestado en el Régimen General de la Seguridad Social, mientras el Régimen Autónomo creció a menor velocidad. Con responsabilidad, hemos tomado las riendas de la creación del empleo en Canarias. Es una buena noticia para todos, porque significa estabilización económica y perspectivas de crecimiento laboral importantes. Cuando empiecen las obras de carreteras del convenio, el aumento del empleo se notará de forma relevante, porque las obras de infraestructuras son generadoras de ocupación laboral considerable, no sólo en el sector de la construcción directamente, sino exponencialmente en los demás sectores económicos, porque agilizan y facilitan la actividad económica en general.

Necesitamos jóvenes, con ganas de aprender, formarse y labrarse una vida laboral en el sector de la construcción; que tiene y da muchas oportunidades de crecimiento personal y profesional. La juventud tiene las puertas abiertas para formar parte de una actividad que influye decididamente y también provechosamente sobre el conjunto de la sociedad, permitiendo un constante itinerario formativo o técnico. Tenemos que proceder a una importante tasa de reposición de personal, que está a punto de jubilarse, porque en el sector hay oficios dignos, necesarios, seguros, capaces de absorber empleo, fortaleciendo el presente y generando esperanza en el futuro. La industria de la construcción en la provincia de Santa Cruz de Tenerife promociona empleo constante y de forma sostenible. Ya no vale aquello que se oía con demasiada frecuencia en los hogares, «si no estudias a la obra», era una amenaza a los gandules que no disparaban ni un chícharo para que se espabilaran, porque de lo contrario, tenían enfrente un trabajo duro, agotador y exigente. Los tiempos han cambiado para mejor, ahora para trabajar en la construcción es imprescindible la formación, la básica y a continuación la de una progresiva especialización. La incorporación de nuevas técnicas constructivas, materiales novedosos, la digitalización, la eficiencia energética, la escrupulosa exigencia de las normas en prevención y salud laboral, hacen indispensable el adiestramiento y aprendizaje continuado, tanto en el tiempo, como en las formas y en el método.

La formación relacionada con la construcción, empezando por la ocupacional y continua, a través de la Fundación Laboral de la Construcción; después, la profesional reglada por medio de los institutos de la Consejería de Educación y, por último, la universitaria en La Laguna, son de la máxima calidad y no tiene nada que envidiar a la que puede haber en otras zonas del Estado. Lo que hace falta es que la oferta que se ofrece tenga la correspondencia entusiasta por parte de la juventud. La incorporación de las nuevas generaciones es fundamental para los retos que tiene que afrontar el sector. El filósofo Ortega y Gasset decía que «la juventud necesita creerse, a priori, superior. Claro que se equivoca, pero esta es precisamente el gran derecho que tiene». No desbarra, si opta por incorporarse en la construcción, es lo mejor que puede hacer y los estamos esperando.

Oscar Izquierdo es Presidente de FEPECO

 

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