FIRMAS José Luis Zurita

OPINIÓN | Ana Viña | José Luis Zurita

José Miguel Ruano se retira de la política. Veinte años en primera línea son la excusa para retomar, a partir del próximo mayo electivo, su puesto de letrado en el Parlamento autonómico y la docencia de Derecho Constitucional. El diputado por Coalición Canaria se va, dice, por motivos personales y por un cierto alejamiento (comentan) con Fernando Clavijo. Resumiendo: por el agotamiento que ocasionan las cosas del gobierno y por el desgaste que engendran la intriga y las miserias que, una pena, sostienen los cimientos de los poderes ejecutivo y legislativo. Aluminosis difícil de combatir y de la que solo se libran unos pocos. Raras avis en medio de un hábitat necesario en donde lo que impera es la mediocridad de aferrarse al machito y el afecto corporativo (falso o no) a la hora del adiós. Normal, entonces, que sus señorías (izquierda, derecha y centro) le reconozcan valías en público. Desde Paco Déniz (portavoz adjunto del grupo parlamentario Podemos y compañero docente en la ULL), con quien jugaba al fútbol en los alevines del Atlético Schamann, hasta sus colegas de bancada. Aunque no hay que fiarse de estos últimos. Ya lo decía Churchill: los adversarios están enfrente y los enemigos, en el propio partido. Es la resistencia de la que es experto Pedro Sánchez. Tanto, que escribe un manual autobiográfico en donde da cuenta de las andanzas y maquinaciones que le llevaron hasta La Moncloa, objetivo cumplido de este superviviente capaz de fecundar in vitro a un relator para luego abortarlo ante el clamor social. El doctorcillo es como Don Shirley (el pianista virtuoso de Green Book): ni es lo suficientemente negro ni lo suficientemente blanco ni lo suficientemente hombre. El presidente es una caricatura que no sabe quién coño es.

Pese a haber echado el freno a última hora, la concentración organizada hoy domingo por el PP y Ciudadanos, a la que se ha sumado Vox, continúa inalterable. Las concesiones al independentismo catalán están soliviantando ánimos y paciencias. La Oposición clamará por una España unida y por la convocatoria de elecciones. La plaza de Colón de Madrid será más roja y gualda que de costumbre y en ella (un indignado más entre la multitud) estará el número uno de los populares canarios, Asier Antona, convencido de que la Nación no se puede cuestionar, tampoco en la ultraperiferia.

Quienes también tienen el criterio claro son las magistradas del Tribunal Superior de Justicia de Canarias Margarita Varona y Carla Bellini, pues, amparándose en la entrada en vigor del nuevo Estatuto que recoge la supresión de los aforamientos, han devuelto el caso Grúas al Juzgado de Instrucción de La Laguna, de forma que será este el que determine si existen indicios o no para imputar a Clavijo. El pulso de nunca acabar después de que la juez Celia Blanco archivase con el apoyo de la Fiscalía y la Audiencia Provincial reabriera a instancias de Unid@s se puede y Tenerife-Nueva Canarias. Desesperante. Surrealista representación que unos tildan de bluf y otros acaloran con ánimo de torpedear al líder nacionalista ya metido en la harina preelectoral. Fangos miserables que forman parte del juego, en ocasiones o casi siempre, absurdo y de cortas entendederas. Cómo, si no, explicar que la formación del canarión Román Rodríguez se haya pegado, ya en febrero, un tiro en la sien al presentar a Hilario Rodríguez (que fue concejal de Seguridad con Miguel Zerolo) como su fichaje estrella al Ayuntamiento de la capital tinerfeña. José Manuel Bermúdez y Guillermo Díaz Guerra todavía están desternillándose.

La erótica de la política se aproxima cada vez más a una peli porno. Mercancía obscena y expuesta de usar y tirar. Tejemanejes alejados de la reflexión, de la belleza, de la generosidad. Entornos hostiles en las antípodas de sabias y enriquecedoras presencias. Como la que exhibe (serena) la historiadora Ana Viña Brito (ilustración), recientemente distinguida como Hija Predilecta de la isla de La Palma. Las palabras de agradecimiento que dirigió en el salón de plenos de la Corporación insular evidenciaron una veraz y fructífera existencia: “No es habitual este tipo de menciones para quienes nos dedicamos a las Humanidades y, mucho más en este caso, a una mujer que ha intentado hacer un trabajo paciente, callado y sin gran predicamento público”.

Reconforta la profesora. Las comparancias, que diría aquel, son odiosas, pero visto el callejón en el que estamos metidos, envilecido por la soberbia del protagonismo cortoplacista, Ana Viña evidencia con su ejemplo que el Homo sapiens sapiens no es tan capullo como parece. Y eso que las distintas civilizaciones a lo largo de los siglos reafirman, obstinadas, el empeño en bajar el listón, patrañas y demás idiosincrasias estudiadas con profusión y esmero por la querida intelectual de la Universidad de La Laguna, profeta en su tierra natal.

Gracias Anselmo Pestana (pese al cargante postureo del “todos y todas” de tu discurso) por promover en la Institución que riges el justo reconocimiento. Gracias Ana por darnos tanto y aportar conocimiento y templanza. Los amaneceres a tu sombra son menos sórdidos.

Autora ilustración: María Luisa Hodgson

 

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