FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Tambores desde Turismo | Salvador García Llanos

“Es posible que las semillas de la próxima recesión económica ya se hayan plantado, aunque los efectos no se noten de manera inmediata”, vaticina el periodista Xavier Canalis en hosteltur.com. Desde el sector turístico, en efecto, suenan los tambores de una probable nueva crisis económica global a ritmo de un crecimiento productivo que empieza a menguar. Las semillas son visibles, desde luego: tensiones comerciales y geopolíticas entre Estados Unidos y China, consecuencia de la aplicación recíproca de márgenes arancelarios; escenarios de máxima incertidumbre en varias franjas americanas con la consiguiente fractura social; algo más que dudas con la materialización delbrexit en el marco de la Unión Europea (UE) y dentro de ésta, situación límite para la economía italiana… Los riesgos saltan a la vista, por eso en varios foros ya circula la pregunta: ¿dónde comenzará la próxima crisis?

Los organismos internacionales, para ir curándose en salud, ya han empezado a rebajar las previsiones para este mismo año. No han saltado -todavía- las alarmas pero ya están aireando las cautelas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por ejemplo, ha calculado que el Producto Interior Bruto (PIB) mundial aumentará un 3,5 % en 2019. Su pronóstico anterior era del 3,7 %.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) también apunta a la baja. Sus previsiones de crecimiento en la práctica totalidad de los países europeos se reducen a la mitad, partiendo, entre otros factores, del aumento de los precios de la energía y de una demanda externa mucho más débil. Para el FMI, la expansión que arrancó en 2016 sigue su curso y no se detendrá en 2019. “Pero tal proceso de expansión -señala- es menos equilibrado y es posible que en algunas economías grandes ya se ha tocado máximos. Los riesgos para el crecimiento mundial han aumentado.
Habrá que estar alerta, pues, ante las tendencias que se barruntan. Cierto que la experiencia aportada por el sector turístico, cuando resistió con fundamento e impidió que hubiera males mayores en aquella crisis financiera de hace diez años, es toda una fortaleza, al menos una esperanza; aunque ahora mismo es complicado predecir hasta dónde llegan los escenarios carenciales, de restricciones y de reajustes.
Desde luego, las cautelas de la OCDE y del FMI son un aviso.

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