FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | A babor | Buenos y malos | Francisco Pomares

Nuevas Canarias reaccionó a las últimas informaciones de los periódicos de Prensa Ibérica, en las que se revela que el Cabildo pagó por las fincas de los cuñados de Román Rodríguez y su mujer más del doble de lo que ellos habían solicitado. Curioso ejercicio de generosidad pública. Se trata de una información de extraordinario calado, porque sitúa la operación de compra de los terrenitos de la familia política de Román fuera del ámbito de una torpeza y la coloca más cerca de lo que podría ser un delito de tráfico de influencias. La reacción ante las informaciones no fue -como cabría esperar de un partido que gobierna el Cabildo grancanario- desmentirlas con datos fehacientes, sino arremeter contra el periódico y los periodistas que han divulgado los documentos que prueban la existencia de una oferta más barata. Es el viejo sistema de matar el mensajero, tan criticado por Román Rodríguez cuando lo usaba recurrentemente José Manuel Soria contra todos los periodistas que publicaban asuntos que no le gustaban.

En unas incendiarias y bastante toscas declaraciones de Carmelo Ramírez, no solo se carga contra los periódicos de la ‘acorazada mediática’, también contra los consejeros del Cabildo que han pedido explicaciones, y contra Fernando Clavijo, del que se recuerdan pasados, presentes y futuros problemas con la Justicia, algunos ya sobreseídos y otros pendientes de imputación, además de señalar cómo Coalición Canaria contrata a sus seguidores como altos cargos y concejales, todo un descubrimiento. Ese es el sistema de repartir porquería sobre todo el mundo: no explica lo de que se pagara más de lo pedido por las fincas, que es de lo que se trata, pero viene a decir que en todas partes cuecen habas.

Pero lo mejor de la enjundiosa respuesta de Nueva Canarias es su disgusto ante la ruptura del código de omertá que -parece ser- creen que debería presidir las relaciones entre nacionalistas de izquierda (ellos) y nacionalistas perversos (los otros). En efecto, la nota censura que frente a la exquisitez política y el respeto personal demostrado con Fernando Clavijo, del que -solo ahora- se recuerda que «lleva cinco años arrastrándose por los juzgados», Clavijo no haya actuado con exquisitez y respeto al conocerse que el Cabildo le compró los terrenos a la familia del presidente de Nueva Canarias. En fin: que si hoy silencio yo lo tuyo, mañana deberías no hablar tú de lo mío, en justa reciprocidad.

Nueva Canarias debería buscarse un redactor sutil para sus notas informativas. No porque esta esté mal escrita: todo lo contrario, en un concurso de notas cabreadas se podría llevar el primer premio. Pero eso sí, se le nota todo mucho.

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