FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

OPINIÓN | Ludopatía y derecho penal | Juan Miguel Munguía Torrees

Llevamos tiempo observando cómo la publicidad acerca del juego se hace más presente en nuestra vida diaria. No hay lapso televisivo de una hora de duración que no conlleve el ver uno, dos y hasta tres anuncios de casas de apuestas online.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, en sentencia de 9 de febrero de 2017 recuerda que “…. La ludopatía es considerada por la jurisprudencia como una entidad nosológica que se presenta dentro de una conducta más general de incapacidad para controlar los impulsos, que naturalmente no afecta al discernimiento, sino a la voluntad del individuo”. En definitiva se trata de una situación en la que el sujeto no puede resistir la tentación de jugar, lo que implica una dependencia psicológica constituida por su impulso más o menos irresistible. La compulsión del ludópata actúa en el momento en que la oportunidad del juego se le presenta y domina su voluntad en torno al acto concreto de jugar.

La Sentencia de 29 de abril de 1991 asemejó la ludopatía a «la pérdida de control o de habilidad para dejar de jugar. Así, pues, el juego deja de ser un entretenimiento para convertirse en una necesidad que le lleva a sufrir pérdidas repetidas y excesivas en constante búsqueda de un cambio de fortuna».

La Jurisprudencia, en ocasiones, ha llegado a enlazar directamente el juego patológico con el concepto de adicción, estableciendo un paralelismo entre la adicción a las drogas y la ludopatía. La ludopatía no es solo la adicción más compleja de detectar, según muchos expertos, sino que, además, es quizás la más difícil de abandonar, como demuestran las tasas de recaída. Según los datos de FEJAR (Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados), de cada 100 personas que comienzan, solo 64 terminan el tratamiento (que suele durar unos dos años), y apenas 30 consiguen rehabilitarse completamente. En muchas ocasiones, este trastorno disminuye la voluntad, pero no el discernimiento, exponiendo al respecto que la ludopatía, o adicción al juego, puede considerarse una dependencia síquica que, cuando es grave, determina de modo directo e inmediato la comisión de hechos delictivos funcionalmente dirigidos a la obtención de fondos para satisfacer la compulsión al juego.

La adicción patológica al juego- apuesta determina que el sujeto necesite grandes cantidades de dinero para poder mantener esa actividad a la que psicológicamente se encuentra supeditado. Estas cantidades, en principio, pueden proceder del salario, patrimonio o negocio familiar, créditos, etc… pero una vez se han agotado se obtienen a través de la realización de actividades ilícitas, normalmente delitos de naturaleza patrimonial. Es en este último punto donde aparece la relación entre el trastorno psicológicamente denominado ludopatía o juego patológico y el Derecho Penal.

La conclusión tanto de las Jurisprudencia como de los profesionales, es la consideración de la ludopatía como una adicción, favoreciendo que desde las instancias judiciales se les aplique, al igual que en otras drogodependencias, una atenuación de la pena en los casos de delitos cometidos por ludópatas. Resulta más apropiado y terapéutico la sustitución de la pena privativa de libertad por el ingreso en un centro especializado para el tratamiento de estos trastornos. Pero nos encontramos con el problema de que existen pocos centros especializados. Así que, a la solicitud de medidas preventivas, ha de añadirse la de creación de centros especializados para este trastorno, pues de nada servirá ingresarlos en prisión si no se les somete a tratamiento para solucionar el problema que les llevó hasta allí.

 

munguia@munguiaabogados.com

 

 

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