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Liderazgo, pasión compartida | José Ramón García Melián

Ayer leí un artículo muy interesante, firmado por Juan Torner, acerca del liderazgo (por cierto, lo recomiendo: https://blog.tactio.es/el-liderazgo-adaptativo-la-ventaja-competitiva-del-siglo-xxi/). Lo cierto es que una vez más comprobé que el concepto de líder/liderazgo es uno de esos conceptos líquidos, quiero decir, que se adapta al entorno que los envuelve, y del que caben diversas interpretaciones. En el propio artículo su autor comienza diciendo que —El concepto de liderazgo es, en sí mismo, controvertido— y continúa —sólo en estados unidos se han publicado más de 5.000 libros con la palabra líder en el título—

El autor plantea algunas cuestiones relacionadas con el liderazgo, de las que me gustaría contar mi visión, producto de la experiencia de algunos años en la empresa privada y pública, y que me gustaría compartir por si aportara algún valor de interés

Liderazgo como cualidad de la persona

Si hacemos un esfuerzo y nos ceñimos estrictamente a la realidad, la que vemos y sentimos diariamente, podemos llegar a la conclusión de que el liderazgo fluye ya desde una posición primitiva, la del ser como persona. Quiero decir, no hace falta ser directivo para mostrar capacidades de liderazgo, cada uno de nosotros, como personas, podemos ser líderes, podemos disponer de capacidades de liderazgo, ya sea porque nacimos o cultivamos (de forma inconsciente) esa semilla en los primeros años de nuestra vida, o porque con el tiempo hemos sabido gestionar eficazmente algunas creencias limitantes que nos ataban a nuestro propio mundo de una forma egoísta, y, a partir de ese momento, hemos sido capaces abrirnos hacia el mundo y cambiar el foco de la atención desde el EGO hacia los demás, siguiendo un comportamiento asimilable al de un líder.

La sinergia del líder

La influencia del líder sobre los demás, que dicho de paso no es una influencia deliberada, sino natural, en mi opinión, tiene que ver más con su inteligencia emocional que con capacidades propias de un directivo o jefe; organización, planificación, capacidad de mando, etc. De hecho, creo que el “arrastre” o ascendencia del líder se produce por simpatía (término que me enseñaron cuando hice la mili al explicar la forma en que detonaba la trilita, cuando se producía una pequeñita explosión del detonador cercano), es decir, por contagio, por cercanía, o como queramos decirlo, principalmente porque el líder es también, en cierto modo, modelo para las personas de su alrededor.

En el ámbito de la empresa, y me baso exclusivamente en mi experiencia, esa simpatía se genera por la existencia de tres variables: humanidad, pasión y conocimiento. Quizás el conocimiento requiere más voluntad o intención por parte de la otra persona, sin embargo, la humanidad es natural y la pasión es contagiosa de por sí. El caso es que cuando una persona, sea cual sea su nivel en la jerarquía de la empresa, tiene humanidad, es capaz de mostrar o compartir su pasión y además posee conocimiento, ésta es fuente de referencia y seguimiento para los que la rodean, que le rinden pleitesía. Por lo tanto, no se puede ser líder por propia decisión, es tu forma de ser, saber, relacionarte y comportarte lo que hace que los demás te vean como un líder.

En este punto quiero hacer una observación. El conocimiento o sabiduría normalmente es fuente de atracción, pero creo que incluso sin ese conocimiento especial, en la empresa puede surgir un líder que, aunque no sea referencia a la hora del conocimiento, sí que es capaz, por la comprensión de sus propias limitaciones, de llevar a sus seguidores hasta una fuente fiable de conocimiento.

El momento del líder

Continuando con la idea del líder anteriormente expuesta, la influencia de éste lo es en distintos aspectos: el de generar pasión compartida por lo que se hace, es decir, equipo; el hacer sentir a las personas que conforman su equipo que son eso, personas, que sientan que son tratadas como tales, con momentos buenos y menos buenos, con preocupaciones, con sentimientos; y finalmente, que es referencia a la hora de la consulta. Pues bien, siendo así, creo que mientras existan personas en la organización, la existencia del líder es necesaria y está suficientemente justificada.

La figura del líder en la empresa no puede entenderse como tratamiento de, sino como acompañamiento, como elemento aglutinador. El “equipo” es el fruto del líder y éste, el equipo, se mantendrá enfocado, apasionado y con alegría mientras se sienta acompañado.

Foto: Pixabay

 

 

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