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Trabajos de cuidados no remunerado | Salvador García Llanos

Las cuidadoras en España son casi tres millones y llevan a cabo un trabajo no remunerado. Es un trabajo invisible y no reconocido, según denuncia la Organización Mundial del Trabajo (OIT). Las cuidadoras realizan tareas que engloban el cuidado de niños, ancianos y personas enfermas así como otros trabajos domésticos. La citada Organización destaca que las mujeres españolas realizan casi el 68 % del tiempo total dedicado al trabajo de cuidados no remunerado.

Otros datos contenidos en los estudios de la OIT ponen de relieve la gravedad de este problema en nuestro país y en el ámbito internacional, bien es verdad que la tasa del 25 % de las mujeres en España que declararon no estar disponibles para el empleo o que no lo buscaban debido al trabajo de cuidados no remunerado, es superior al 13 % de Portugal o al 10 % de Francia, en tanto que la media en Europa y Asia central llega al 23 %.

Según la OIT, en España hasta 3,8 millones de personas se dedican al trabajo de cuidados remunerados. De ellas, 2,9 millones son mujeres y novecientos treinta y seis mil, hombres. Esto representa el 20,8 % del empleo total o el 34,4 % del empleo femenino. Las previsiones apuntan que España se situará, de aquí a 2030, en el puesto 22 del listado de países con mayores ratios de dependencia de cuidados de personas mayores en el mundo. De todos modos, el trabajo de cuidados no remunerado constituye el principal obstáculo para la participación de las mujeres en los mercados laborales.

En lo que llevamos a de 2018, en nuestro país se han empleado 130 millones de horas diarias en esta modalidad de trabajo no remunerado. Esta cifra, según los cálculos, equivale a dieciséis millones de personas trabajando ocho horas al día sin percibir remuneración alguna. Si estos servicios se valorasen sobre la base de un salario mínimo por hora, supondrían el 14,9 % del Producto Interior Bruto (PIB) español.

La conclusión de la OIT es que, de mantenerse este déficit y de no mejorar la prestación de servicios de cuidado y su calidad, se producirá “una grave insostenible crisis del cuidado a nivel mundial y aumentará la desigualdad de género en el trabajo”

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