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REPORTAJE | Las Teresitas: ¿la nueva zona de ocio nocturno capitalina?

«Ni cien días, ni cien horas: nos han tirado a matar en el primer fin de semana.»

EBFNoticias | Redacción | Tras la adjudicación a los nuevos concesionarios de los modernos quioscos de la Playa de Las Teresitas, todos se las prometían muy felices. La pasada semana se inauguraba el más tempranero y todos los ojos estaban clavados en él. Y llegó el fin de semana,  la primera jornada … y la primera noche.

Las redes sociales, las malditas redes sociales, se llenaron de fotos, comentarios, sospechas, más sospechas, acusaciones y videos. Algún concejal entraba a trapo en la lid – tratanto de argumentar la legislación vigente- pero salía con el rabo entre las patas, apaleado por la turba digital.

No es fácil para muchos el olvidar los muchos años de cachondeo en la noche chicharrera.

¿Se mueve el ocio – nocturno – hacia Las Teresitas? Desde la mítica primera terraza El Ancla (ubicada a un lado de la Plaza de España, a principios de los años 90), la capital ha ido trasteando en busca de su zona estable de ocio nocturno, que nunca ha cuajado al ciento por ciento. Avenida de Anaga, frente al Cabildo Insular, carpas en la Dársena pesquera, un barco atracado en la propia Dársena, Las Teresitas (frente a la Cruz Roja), etc., etc. Hasta llegar a la calle La Noria, con un modelo desgastado cuando cae el sol por la invasión de púberes, que hace que los que quieran tomar una copa tranquilo, ya con cierta edad y recursos, ni se acerquen.

La capital necesita nuevos lugares de ocio. Y si no hay, se inventan y punto… Santa Cruz de Tenerife tiene en el Carnaval un negocio millonario y puntual. Y ahí se acaba la esperanza de los empresario del ocio y de la noche, ya que la capital, entre semana «es un muerto«, mal que pese y se desmienta. Sin discotecas (hasta media docena se disputaban el ocaso chicharrero hace unas décadas), locales de copas de nivel (salvo honrosas excepciones), salas de fiestas, etc. Todo ha desaparecido y la oferta de ocio entre semana es ínfima.

Eso hace que cuando llega el fin de semana, los pocos locales atractivos se llenan – recuerden: de pibitos – y el abismo generacional hace que, a partir de cierta edad, algunos tomen rumbo y ya no sea descabellado irse hasta Callao Salvaje para disfrutar de una fiesta temática.

¿Las Teresitas Sunsed? La realidad se empecina en fijarnos en la retina las imágenes de una playa con mucho por hacer. Asfalto destrozado; los mismos aparcamientos, frente a la playa, desde hace varios lustros – aunque los terrenos ganados con la demolición del mal llamado «Mamotreto» algo ayuda -; zonas intransitables y peligrosas, como el espigón final; malos olores; suciedad y, se espera que hasta ahora, unos locales dignos para atender a las decenas de miles de usuarios diarios de Las Teresitas.

Las nuevas instalaciones, de las que ayer mismo varias de ellas estaban con los remates finales, vienen a llenar un hueco necesario para una ciudad que sueña con ser grande mientras, en su jardín trasero, se asentaban una casetas carnavaleras cedidas por  el refresco de cola de turno, con unas más que dudosas garantías higiénicas.

El gobierno municipal de José Manuel Bermúdez abrió en su momento la mano, y la noche de Las Teresitas – durante años paraíso de los escarceos amorosos de todo novio que se precie – paso a ser el centro de fiestas caribeñas, violencia y todo lo que arrastra la noche sin control.

Llego el comandante y mandó a parar. En el mes de junio de este año, el ayuntamiento adjudicó 5 de los 8 quioscos previstos. Las cinco empresas seleccionadas fueron Explotaciones Isla de Mar, Strasse Park Tenerife SL, Promoción y Producción de Ferias S.L., Vicenzo Restauraciones S.L. y Eloycaracol S.L. Las otras tres empresas debían entregar la documentación y los avales que les faltaba para hacerse con la concesión, y en caso de no llevarlo a cabo entrarían en la concesión las otras tres que seguían en la valoración. Así, las 9 empresas que ocupaban Las Teresitas desaparecían con el modelo que conocíamos hasta ahora.

Los nuevos quioscos tienen una superficie de 20 metros cuadrados y cuentan con una terraza de 50 metros cuadrados donde se colocarán mesas y sillas. Además, cada uno de ellos contará con un aseo ecológico para utilizar por los clientes. Por ahora, pueden vender  bebidas, fruta, helados y productos empaquetados, limitando las comidas a las elaboradas con plancha, pudiendo instalar cafetera y horno microondas. También, y con el fin de dar sombra y resguardo del viento, en  la zona de terraza se instala una pérgola plana de estructura desmontable de 6 x 5 metros. Los colores deberán ser blanco y azul.

El nuevo modelo frente al viejo sistema. Mientras en la playa y aparcamientos coexisten distintos modelos de negocios, los anteriores propietarios de los quioscos que se quedaron fuera de la adjudicación no han desaprovechado la ocasión durante este pasado fin de semana para mostrar su enfado por prolongar, el nuevo adjudicatario, la actividad comercial hasta bien entrada la noche. Las redes sociales ardían este fin de semana.

No nos han dado «ni cien días – de gracia-, ni cien horas: nos han tirado a matar en el primer fin de semana«, se lamentan desde el entorno del concesionario.

Nada nuevo bajo el sol.

Pero… ¿y el resto? Queda mucho por hacer. Los santacruceros y tinerfeños en general demandan una playa digna y limpia. Dotada de un buen servicio de atención a los bañistas, incluyendo las personas con discapacidad, socorristas, puestos de Policía Local, transporte, etc…,  Las Teresitas, de la arena hacia el mar, es una buena playa si bien, cuando miras hacia atrás, deja mucho que desear por su mucho por completar.

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