FIRMAS Francisco Pomares

A babor | «Pax clavija» | Francisco Pomares

Una estupenda entrevista del periodista Francisco Suarez Álamo, director de Canarias 7, nos presentó ayer a un Fernando Clavijo que en nada se parece a ese Clavijo descrito en los últimos tiempos por los medios instalados en la pelea por el contrato de la tele. Suarez Álamo nos presenta a un Clavijo educado, sensato, moderado, conciliador, contemporizador, hasta simpático. Este no es el Fernando Clavijo de antes de cerrar el acuerdo de alquiler de las instalaciones de la televisión pública a Videoreport (empresa participada por Canarias 7). Este es otro Clavijo: un tipo que de pronto se lleva bien con Ornella Chacón, con Ángel Víctor Torres y Asier Antona. Un tipo que está dispuesto a asumir modificaciones en la ley electoral canaria antes de que haya más retrasos en la reforma del Estatuto, y que prefiere ver a Román Rodríguez de presidente del Gobierno de Canarias antes que a un no nacionalista, aunque se lleve tan bien con ese no nacionalista como se lleva con los tres no nacionalistas mentados antes. En fin, un Clavijo que sigue citando a Goebbels (sin citarlo), pero no para señalar a Antonio Morales (otro que de pronto le cae requetebién), sino para refutar sus argumentos sobre la repetición de la verdad. Un Clavijo tiernito y entrañable que, si está a favor de que los e-sport se conviertan en actividad extraescolar, es porque a Gran Canaria le interesa mucho entrar en ese «bisnes».

Ustedes me van a perdonar, pero este «nuevo» Fernando Clavijo que ahora asoma por las páginas del Canarias 7 como yerno que quisieran todas las madres es el mismo que hasta ayer asomaba por las páginas de los acorzados mediáticos de ATI, para desespero de Morales y sus corifeos. Me pregunto que habrá ocurrido para que la idolatría denunciada estos tres primeros años de legislatura en los medios afines haya rendido por fin el último baluarte del enemigo?

En serio: hace unos años, como unos cuatro, cuando ganó su nominación a la Presidencia, escribí en esta misma tira que había que andarse con cuidado con este pibe con cara de no haber matado nunca a una mosca, que se presenta a sí mismo como «un poquito friki» y que -dicen algunos sondeos- es hoy el político más valorado en las islas, incluso en Gran Canaria, a pesar de que allí, para que se vote a Coalición, hay que recuperar al dinosaurio Bravo y ponerlo delante. Porque este Clavijo «no ha matado una mosca» es el mismo que se merendó en dos asaltos al presidente más correoso que ha dado Coalición Canaria, ese señor con nombre paulino al que soportamos ocho años y del que ya parece que no se acuerda nadie. Este Clavijo es el mismo que cesó sin que se le moviera una ceja a los tres consejeros del PSOE que querían vacilarle fugándose del Consejo de Gobierno, el mismo que antes les hizo aprobar los presupuestos y votar la Ley del Suelo, y el mismo que ha aguantado dos años de feroz pim-pan-pum mediático y judicial contra su persona sin replicar ni una sola vez. Un tipo duro como el pedernal, forjado para la política en la academia para siths y voldemores que es el consistorio lagunero, acostumbrado a medir los tiempos y respirar profundo antes de devolver el golpe, como hacen esos que dan patadas y mamporros con nombres nipones.

Ahora lo acaban de nombrar candidato por unanimidad los suyos. Y anda otra vez poniendo la caña y el cebo, ahora con la colaboración del enemigo de antes. La figura se llama «Pax clavija». Consiste en ofrecer los beneficios de la administración a los territorios en disputa, después de haber logrado agotarlos en interminables peleas entre ellos. No es técnica nueva, la inventaron los romanos, y la usaron durante 120 años. Y eso que ellos no tenían la televisión a mano.

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