Una mínima solidaridad | Salvador García Llanos

Jun 13, 2018 Sin comentarios por

Desde el pasado domingo, hay un barco detenido en el Mar Mediterráneo el Aquarius. A bordo, seiscientas veintinueve personas rescatadas en las dos fechas anteriores. Las autoridades de Italia decidieron transferir al buque humanitario, gestionado por Médicos sin Fronteras y SOS Mediterranée, a una parte de los migrantes (unos quinientos) al tiempo que negaban autorización para el desembarque en puertos de aquel país. El fantasma del Exodusplaneaba de nuevo.

La decisión del ejecutivo italiano causa, cuando menos, desazón. Vaya impacto. El director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), William Lacy Swing, fue tajante: “Temo una gran tragedia si los países dejan de aceptar a los migrantes rescatados”. La magnitud de esa tragedia, desde luego, sería extraordinaria. Pensemos, simplemente, en que desde el 1 de enero pasado, según  la propia OIM, ya son setecientas noventa y dos personas las fallecidas en el Mediterráneo, soporte de original creatividad publicitaria por un lado pero también escenario de un drama incesante con alto costo de vidas humanas.

El Gobierno español ofreció un puerto del país para acoger a quienes viajan a bordo delAquarius. En esas están, pendientes de materializar la voluntad, con una operación que no es sencilla. Dirigentes de varias comunidades autónomas han manifestado su predisposición para cumplir con aquel manifiesto suscrito en 2016 en el que pedían cambios en las políticas de acogida.

La crisis de los migrantes y de los refugiados en el ámbito de la Unión Europea (UE) está tocando fondo. El riesgo de su agravamiento es evidente, máxime con gobiernos como el italiano que opta por cortar de cuajo en vez de aportar racionalidad. Es una cuestión de ética y de mínima solidaridad. En pocas palabras: de respeto y aprecio por las vidas humanas.

A la espera de soluciones, eficaces y estables, confiemos en que dejen entrar la luz del sol en el barco. Los versos de aquella composición interpretadas por The Fifth Dimension en la comedia musical Hair resultan muy apropiados. Y aunque no sean buenos tiempos para la lírica, reproducimos la estrofa final:

“…Tenéis que abrir vuestro corazón y dejar que brille dentro.

Y cuando sintáis que habéis sido maltratados

y  vuestros amigos os rechacen,

simplemente abrid vuestro corazón

y  haced que brille dentro”.

FIRMAS, Salvador García

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