FIRMAS Salvador García

Gratuidad y roedores | Salvador García Llanos

Dos noticias para evidenciar los contrastes de estos tiempos nuestros tan convulsos, tan vertiginosos, tan avanzados tecnológicamente y tan contradictorios.
 
Mientras, por un lado, la Comisión Europea (CE) anticipa que entregará a los municipios de países comunitarios mil bonos de quince mil euros para que los ayuntamientos instalen en plazas, bibliotecas, museos y otras instalaciones puntos de conexión gratuitos a Internet sin cables, una vez cumplidos ciertos requisitos para operar a cierta velocidad; por otro, se ha sabido que los roedores están acabando en Guadalajara capital con los cables de fibra óptica, hecho que ha provocado la frecuente interrupción del suministro.
 
Estas son las cosas de la modernidad: desde las facilidades para el uso gratuito de la red en emplazamientos públicos y frecuentados (Wifi paraEuropa, es el título de la iniciativa), al quebranto que supone la acción de las ratas que no se detiene ante el cableado que transporta la fibra, se lo come y altera hasta imposibilitar la prestación de su función técnica.
 
Más que hablar de desequilibrios o de brechas, nos encontramos ante hechos que producen, cuando menos, un cierto asombro y que invitan a la broma.
 
“¡Malditos roedores!”, ¿se acuerdan de aquella expresión en una serie de dibujos animados? La estarán repitiendo los damnificados de Guadalajara. Tendrán los responsables municipales que iniciar todo un plan para acabar con la presencia de aquéllos, antes de volver a instalar los cables de fibra óptica. O sea, como siempre, los ciudadanos perjudicados pues, además de quedarse sin acceso -¡en los tiempos que corren!- tendrán que financiar un presupuesto extraordinario para la reposición del sistema.
 
Y en cuanto a la gratuidad, pues ya ven: en el intento de igualarse a otros países de la Unión Europea (UE), es cuestión de adaptarse a velocidades y superar las diferencias que probablemente surjan cuando se interprete que eso merma o restringe el negocio de las operadoras. Parece que unos dos mil doscientos sesenta municipios españoles ya se han registrado en el portal que acoge esta iniciativa para disponer de un servicio que hará felices, seguro, a muchos usuarios. Los datos no engañan: de los cien mil municipios comunitarios, unos dieciséis mil trescientos sesenta se han interesado por las ayudas y se calcula que serán aproximadamente unos mil los que conseguirán el bono en la primera convocatoria. El presupuesto total es de unos ciento veinte millones de euros.
 
Mientras Europa circula a esa velocidad, en alguna capital de provincia española seguramente estarán buscando financiación para erradicar plagas de roedores y asegurar el suministro de la fibra óptica con tal de garantizar el acceso a la red.
 
Lo dicho: contrastes de los tiempos modernos. ¡Qué cosas!

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