FIRMAS Francisco Pomares

A babor | Un poco de sí, un mucho de no | Francisco Pomares

Reunido en comité regional, el PSOE canario puso finalmente el viernes el esperado huevo del gas. Lo hizo con una fórmula bastante abracadabra, sospechosamente calcada de la que defiende el presidente del Cabildo del que Ángel Víctor Torres resulta que es vicepresidente: sí al gas en los puertos, para atender las necesidades de los barcos, pero no al gas ciudad nuevo, y silencio administrativo sobre el gas ciudad ya existente, sobre el butano y sobre la sustitución del fuel y el gasoil en las centrales eléctricas. La propuesta del PSOE consiste en instar al Gobierno regional a abandonar los proyectos de gas ciudad en Gran Canaria y Tenerife, al menos mientras no se apruebe un nuevo plan energético actualizado, consensuado y fiable, un plan que esté -dice el PSOE-: «basado en la priorización de fuentes limpias y sostenibles que defina el modelo energético de las Islas y que establezca una hoja de ruta clara hacia la transición para llegar a un modelo energético basado en las energías limpias y no contaminantes».

La propuesta fue planteada -en nombre de la corriente Izquierda Socialista- por uno de los militantes del PSOE canario más claramente antigás, Pedro Anatael Meneses, expresidente de la Autoridad Portuaria de Tenerife, desde la que se enfrentó con éxito a la creación del puerto de Granadilla. Meneses fue también quien logró hace algunos años que el congreso insular del PSOE de Tenerife se manifestara en contra del puerto de Granadilla, después de haber apoyado esa infraestructura desde las instituciones. En el PSOE hace tiempo que los militantes más de izquierda suelen definir las decisiones de los órganos directivos, porque son los únicos que intervienen en ponencias y resoluciones, mientras los que mandan se reparten los cargos en interminables negociaciones. Es poco frecuente que las direcciones intervengan en los debates posicionándose en contra de esas propuestas, aunque luego las instituciones hagan de su capa un sayo. La posición oficial del PSOE tinerfeño sigue siendo contraria al puerto de Granadilla, pero ni el PSOE granadillero ni el grupo socialista del Cabildo de Tenerife parecen haberse tomado eso muy en serio ni una sola vez.

Algo parecido ocurrirá probablemente cuando se soliciten licencias para implantar el gas ciudad en municipios dirigidos por alcaldes socialistas: a ver qué alcalde del PSOE se opone a dar las licencias que soliciten las empresas del gas ciudad, alegando que existe una resolución que insta al Gobierno a hacer cotufas.

Hace años que la política, en general, se ha convertido en una suma de fatuas inutilidades: los partidos aprueban «desiderátums» cada día más alejados de los problemas reales y de los asuntos sobre los que realmente se está en condiciones de influir, y se la pasan aprobando decisiones que no pueden sustanciarse. Me parece razonable que el PSOE se oponga al gas ciudad (yo tampoco creo que sea la panacea en Canarias), pero no que se limite a hacer una declaración sobre lo buenas que son las energías renovables. El PSOE debe explicar cómo va a lograr que sus alcaldes no den licencias para implantarlo. Y -sobre todo- contestar a la pregunta verdaderamente importante que los socialistas tenían que haber respondido en su Comité Regional del viernes? que es la de qué va a suceder con las centrales eléctricas de las Islas. ¿Van a seguir quemando fuel y gasoil otros 30 años?

Probablemente sea así. Y dentro de otros 30 y otros 30 más, un nuevo PSOE -o el partido que le haya sustituido- hará otra sentida declaración sobre lo necesario que es avanzar en la implantación de energías renovables y no contaminantes.

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