FIRMAS Francisco Pomares

A babor | Mentiras sobre las pensiones | Francisco Pomares

Nueve millones de pensionistas están convocados a manifestarse mañana en las calles y plazas de toda España para protestar contra la ridícula subida del 0,25 por ciento prevista para 2018. El anuncio realizado por Rajoy de que subirá las pensiones mínimas y las de viudedad si se aprueban los Presupuestos no parece que vaya a ser un factor de desmovilización. De hecho, nadie confía en que vayan a aprobarse los Presupuestos: el PSOE no va a abstenerse en esta ocasión, y el PNV condiciona cualquier apoyo a que deje de aplicarse el 155 en Cataluña. Así las cosas, la oferta de Rajoy -una oferta indefinida, que no explica cómo ni cuándo ni cuánto se subirían las mínimas- se asemeja a un brindis al sol. Un brindis replicado por el resto de los partidos, en una premeditada voladura del «pacto de Toledo», un acuerdo parlamentario suscrito en abril de 1995, para dejar fuera del debate político y electoral el futuro de las pensiones.

Pero eso era antes, hace más de veinte años. Ahora la política lo fagocita todo, todo lo digiere y destruye. En los últimos meses, con la salida de la crisis y el saqueo de las reservas, se han escuchado barbaridades sin cuento sobre las pensiones. La más irresponsable es que van a desaparecer: no es cierto, lo que va a ocurrir es que habrá que pagar las pensiones tirando del Presupuesto, básicamente porque hoy la pensión media española se sitúa a la par del salario medio, y ya no pueden pagarse con las cotizaciones actuales. Algo que se explica por el brutal retroceso de los salarios durante la crisis. Además, el sistema tendrá que revisarse necesariamente para evitar su colapso: en 2050, cobrarán pensiones tres de cada cuatro españoles, y trabajará menos gente que ahora. Un sistema basado en usar las cotizaciones de hoy para pagar las pensiones a quienes trabajaron ayer es insostenible. Habrá que sostener las pensiones con más impuestos. Eso lo sabe hasta el médico chino, pero los partidos no se atreven a decirlo. Se han roto los consensos básicos, y todo se usa para desgastar al que manda.

Otra falsedad es que España tiene un sistema de pensiones miserable. Tampoco es verdad: España consume más PIB en pagar pensiones que la mayoría de los países europeos y las pensiones públicas españolas son superiores a las europeas. La media de los países europeos se sitúa por debajo de los 820 euros mensuales, mientras que la pensión española media supera los 930. ¿Quiere eso decir que en Europa la gente mayor vive con menos dinero? No. En Europa las empresas complementan las pensiones públicas con pensiones privadas, o lo hacen los propios trabajadores.

El verdadero problema de las pensiones en España es su desigualdad: España es el segundo país de la OCDE con las pensiones altas más altas -2.500 euros-, solo por detrás de Luxemburgo, y muy por encima de países ricos como Francia o Alemania. Sin embargo, la pensión mínima contributiva está en 639 euros, la no contributiva en torno a los 400. Son cantidades con las que es imposible vivir. Por eso, lo que probablemente ocurra en los próximos años es que las pensiones máximas dejen de crecer, y el esfuerzo se concentre en subir las mínimas. Pero nada de eso podrá hacerse sin un mínimo consenso, y sin un plan a largo plazo. No son los pensionistas que mañana salen a la calle los que deberían estar preocupados por el futuro. Son los trabajadores que hoy tienen entre 30 y 40 años, sobre todo los mejor colocados y con más ingresos, los que deberían empezar a hacer lo que ya hacen la mayor parte de los europeos: guardar. Porque dentro de 30 años, lo más probable es que las pensiones de los que más ganan sean mucho más bajas de lo que son ahora.

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