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EL MAPA DEL ORO | Cuando luchan los elefantes

EBFNoticias | Ángel Alonso | Hay un proverbio suajili que dice: “Cuando dos elefantes pelean lo primero que sufre es la hierba.” Pero sin duda no es lo único, luego viene todo lo demás… Después del pasto destrozado los herbívoros de la sabana no comen y tienen que emigrar… Como consecuencia las potenciales presas escasean y los carnívoros también pasan penurias… Y por último los carroñeros tampoco comen y los restos orgánicos dejan de abonar el suelo…

La sabiduría ancestral africana nos habla de cómo la actitud de los poderosos puede influir en el resto de los miembros de la comunidad… El proverbio nos habla de cómo las disputas de los colosales elefantes pueden llegar a alterar el ciclo de la vida, produciendo los consiguientes daños colaterales…

Se me antoja que lanzar un llamamiento solicitando responsabilidad y diálogo a los enfrentados paquidermos para que no se enzarcen en duros combates en los que, no sólo ellos, también el resto de moradores del entorno saliesen perjudicados, sería una acción estúpida y sin ninguna posibilidad de que fuera escuchada y atendida por los potenciales luchadores… Los elefantes son animales… Inteligentes, sí… Pero son bestias que, en su mundo, solucionan sus cuitas de la manera que su naturaleza y la evolución les ha enseñado…

Pero pongamos que al menos uno de nuestros hipotéticos contrincantes fuera racional, que además fuese el más fuerte y que además tuviese ese sentimiento de responsabilidad sobre el resto de animales que cohabitan con él… Pensemos por un momento que el elefante más débil e irracional provocase y retase una y otra vez al elefante más fuerte y racional, para luchar y así hacerse con esa parte del territorio para utilizarlo en su único beneficio, imponiendo su dominio a su antojo…

Sigamos imaginando que el elefante racional y más fuerte, antes de arremeter contra su adversario, evalúa el resultado del enfrentamiento y que, aunque tiene asegurada la victoria en una confrontación directa, el cálculo de los daños colaterales que la lucha puede acarrear para el resto de los habitantes de la sabana hace que, en un ejercicio de responsabilidad, trate de disuadir a su retador haciendo toda clase de espavientos alzando la trompa y blandiendo sus enormes colmillos… Evidentemente se trata de evitar el combate para alejar la amenaza del sufrimiento y el hambre… Pero también tiene que ver con impedir que el elefante agresor se salga con la suya, haciéndose con una parte del territorio en donde imponer su dominio en beneficio propio, trayendo también el desasosiego…

Llegados a este punto y para tranquilidad de la comunidad, conviene recordar que, menos mal, el elefante más fuerte es el racional porque, si fuese al contrario, el destrozo podría ser de campeonato… Pero, por suerte para todos, el elefante más fuerte y racional intentará agotar todos sus recursos para tratar de alejar a su adversario, dándole la oportunidad de desistir o de huir sin heridas, y si al final el combate es inevitable, buscará la manera de llevarlo a un terreno yermo en donde los daños sean los mínimos posibles…

Resulta sorprendente y no sé cómo ha podido ocurrir, hablando de elefantes, he terminado hablando de la crisis de Cataluña… Ojalá que el paquidermo provocador, más débil e irracional, deje ya de dar la lata, porque ya es hora de que los habitantes de la sabana nos repongamos del sobresalto y recuperemos la normalidad…

Fuente: El Mapa de Oro

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