FIRMAS Francisco Pomares

A babor | Neoinsularismo | Francisco Pomares

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, aprovechó el martes una rueda de prensa convocada para ofrecer las primeras conclusiones de la Comisión para estudiar los desequilibrios entre Tenerife y Gran Canaria, creada por decisión unánime de los grupos cabildicios en julio de 2015, para denunciar el «neoinsularismo» que se ha instalado en Canarias. Ese fenómeno se define -dice Morales- porque la región «no se puede construir propiciando desequilibrios, limitando el crecimiento de esta isla (Gran Canaria), limitando su desarrollo, comprando en muchos casos voluntades para atenuar las demandas y las voces críticas, ocultando datos para tapar la verdad, creando una estructura de poder para propiciar el avance de unos territorios frente a otros y utilizando recursos al margen de la sociedad civil y las instituciones grancanarias». Morales tiene un discurso imitativo del viejo discurso insularista de Hermoso, que reitera cada vez que tiene oportunidad de hacerlo y que consiste en asegurar que Gran Canaria está siendo maltratada por Tenerife: es verdad que en la última década y media -desde 2001 a 2017- Tenerife ha recibido más recursos que Gran Canaria, 321 millones más en total, según los datos del Cabildo. Pero también es cierto que no hay ninguna explicación de Morales a por qué se ha elegido ese concreto período para hacer las cuentas. Quizá para dejar fuera las etapas de Gobierno de Jerónimo Saavedra, Lorenzo Olarte y Román Rodríguez? ¿Por qué quedan fuera de las cuentas de Morales los años en los que se puso en marcha el hospital Negrín y la circunvalación de Las Palmas? ¿Y por qué no se explica que en ese largo período se ha producido un importante despegue de la población tinerfeña, que hoy supera a la de Gran Canaria en 50.000 habitantes?

Tiene razón el presidente grancanario: la región no puede construirse desde el desequilibrio, no es razonable ni conveniente que «una parte del Archipiélago cope los órganos de Gobierno y de poder, lo que produce desequilibrios contra Gran Canaria». ¿Pero por qué se aportan los datos de cargos sólo de la administración actual, con Coalición Canaria en minoría en el Gobierno, y no los datos de esta década y media, que son los que se utilizan para medir el desajuste inversor?

Comparto con Morales la idea de que es importante evitar graves diferencias en la asignación de recursos. Y también comporta su idea de que hoy esas diferencias existen. Pero también creo que las inversiones no pueden responder solo a criterios de reparto, sino a criterios de necesidad: una presentación como la que hace Morales, sin consulta previa con el resto de las fuerzas políticas del Cabildo, y basándose en un trabajo de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria, dependiente de su propia administración, es una presentación interesada, una presentación de parte, probablemente exagerada. Así se lo han afeado los grupos de la oposición en el Cabildo.

Morales está instalado en una deriva insularista, mientras critica el insularismo, y hace magia potagia: se opone a las inversiones del Fondo de Desarrollo de Canarias, y luego repite que no hay inversiones. Dice que Gran Canaria no tiene problemas de vertidos, pero luego reclama que el dinero en infraestructuras hidráulicas se quede en la isla. No quiere inversiones del BCE, pero se queja de que se estrangula la economía grancanaria. Dice que no le llega dinero, y el Cabildo es la corporación canaria con más recursos en entidades financieras. Pero todo eso da igual. La cuestión es señalar como culpable al de enfrente. Copia -mejorados- los métodos de la vieja ATI. Si alguien hace hoy «neoinsularismo» en esta región sin duda es él.

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