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Margen para los ayuntamientos | Salvador García Llanos

El Congreso de los Diputados ha aprobado la toma en consideración de una proposición de ley, promovida por el grupo parlamentario de Podemos, para modificar los criterios de aplicación de la denominada ‘regla de gasto’ a los ayuntamientos que han afrontado, con sujeción a la ley, un proceso de saneamiento de sus cuentas.

Se trataba de una aspiración del municipalismo a la que ya nos hemos referido en otras ocasiones. La tramitación de la iniciativa significa en sí misma una estupenda oportunidad para materializarla partiendo de la idea principal: adecuar y flexibilizar la regla de gasto, sin distingos políticos, en el ámbito de las entidades locales.

Lo que quieren los munícipes es invertir sus recursos, fruto del superávit obtenido tras el saneamiento de sus haciendas, en políticas sociales, esto es, educativas, planes de empleo, igualad y juventud, como materias principales.

Los ayuntamientos se han esmerado ante una hipotética situación de bloqueo. Muchos tendrán que revisar aún sus planes para acabar con el déficit estructural pero han dado pasos positivos orientados a ganar confianza como administraciones que han de prestar servicios públicos esenciales. Ese hecho fortalece los principios de autonomía local, algo enflaquecidos en los últimos tiempos, hasta el punto de haber generado muchas críticas hacia el Gobierno presidido por Mariano Rajoy.

Habrá que ver ahora -mucho dependerá de expectativas electorales- si la situación más desahogada propicia la remunicipalización de los servicios, un debate muy interesante a la vista de las experiencias que se han ido produciendo en ciudades y municipios que optaron por esa fórmula después de haber contrastado los resultados y los rendimientos de la gestión indirecta mediante concesiones administrativas o privatizaciones claras.

Si hay superávit, en definitiva, es positivo y hasta obligado plantearlo de forma tal que sean los ciudadanos y vecinos los que se beneficien. Eso requiere, por otro lado, consenso y transparencia. Que se acuerde y se sepa los que se quiere hacer.

Es un margen favorable que no se puede desaprovechar.

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