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El regreso de Ven Cabreira | Eduardo García Rojas

El ex agente del Cesid, hoy CNI, Ven Cabreira regresa en Matar al padre (Alrevés, 2017). Se trata de una continuación de El chef ha muerto seis años después de que Yanet Acosta diera a conocer este extravagante investigador privado que carece de sentido del gusto y del olfato y que tiene una colección de Barbies, un gato al que llama Ken y latas y latas de fabada asturiana en su casa y que, por esas casualidades literarias, termina resolviendo casos relacionados con la alta cocina.

De alta cocina sabe mucho Yanet Acosta (Garachico, 1975), la creadora de este peculiar personaje y esta experiencia la vuelca en la primera como en la segunda aventura de Cabreira, quien se reencuentra con la periodista gastronómica Lucy Belda, recupera el gusto y el olfato y pierde a su gato en Matar al padre, novela que hace transportar al lector a Perú y al fascinante universo de la alta gastronomía peruana, como a Madrid, ciudad sacudida por la crisis y en la que abundan los golfos.

Matar al padre está estructurado en tres grandes capítulos (Condenado a volver, Gatos comen lagartos y Billete de vuelta) y desde la primera página toma impulso para contar con ritmo vertiginoso la extraña desaparición del padre de la nueva gastronomía peruana con viaje hasta el Machu Pichu incluido.

En estos tres grandes bloques, Yanet Acosta resuelve una historia con sus lógicas complicaciones y agradecido sentido del viaje. Una aventura en la que además de comer, hay denuncia y una violencia que, camuflada de cierta ironía, sirve para denunciar lo que están haciendo las grandes multinacionales del sector de la alimentación en países como Perú.

Yanet Acosta se mueve  muy bien con los personajes y las situaciones que generan en esta nueva entrega de Ven Cabrerira, un Cabreira que sale bastante redimido en las páginas finales del libro, lo que desconcierta sobre el futuro de un personaje que nació diferente para volverse ahora digamos que normal gracias a su arrojo y voluntad de entrega.

Este investigador se suma a la galería de detectives privados aficionados a la buena mesa como el Carvalho de Montalbán; el Conde de Padura y el Blanco y Monroy de Correa y Ravelo, respectivamente. Y esto solo por citar a unos pocos. La aportación de Yanet Acosta es que el que entiende de comida es una mujer, Lucy Belda, una periodista gastronómica que vive de sus conocimientos y que pese a la que está cayendo aún cree en el periodismo.

La novela tiene algo de sainete, sobre todo su parte madrileña, y mucho de aventura en Perú, escenarios en los que se mueven unos personajes a los que les pasa de todo. Interesante por perturbador el retrato que se hace del gran cocinero, quien juega a la ruleta rusa con un revólver que ha encontrado en el zulo donde pasan los días y los días.

Matar al padre pide una continuación, una tercera y cuarta y quinta entrega de un personaje que en estas dos novelas va creando universo, mundo, literatura que es de lo que se trata.

Saludos, un hombre al margen, desde este lado del ordenador.

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