FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

El bar de Pepe | Autono «mias» | Joaquin Hernández

Las Autonosuyas es el título de una película dirigida por Rafael Gil, basada en la novela de Vizcaíno Casas cuenta la historia, en un tono de humor, de un pueblo llamado Rebollar de la Mata donde a su ambicioso alcalde Austrasigildo se le ha ocurrido constituirse en Ente Autonómico Serrano, siguiendo el ejemplo de otras regiones españolas

El resto de alcaldes vecinos le secundan cegados por la posibilidad de «chupar del bote», autoimponerse enormes sueldos, cobrar sustanciosas dietas, utilizar caprichosamente los coches oficiales, no escatimar en seguridad, tener secretarias y otras prebendas. De esta forma, el alcalde de Rebollar se convierte en presidente de esta Comunidad, en la que, para igualarse con otras autonomías, instituye incluso su propio idioma oficial el «farfullo», derivado de la forma de hablar del mismo, quien por un defecto convierte las pes en efes.

La película, rodada en 1983 tuvo un singular éxito.

Lo sorprendente del libro de Fernando Vizcaíno es que después de 32 años, el tema de las «autonosuyas» sigue siendo una mamadera interminable para una serie de vividores que, con más cara que espaldas, engañan cada 4 años a un 60% de ciudadanos españoles mayores de 18 años, el resto pasa olímpicamente de que le tomen el pelo los listillos de siempre y no acude a las urnas.

En estos pequeños reinos de Taifas, que llamamos «autonomías», como lo son las Islas Canarias, cada jefe de isla entiende que debe inmortalizar su mandato proyectando grandes mamotretos u obras que sean ejemplo de su labor para la posteridad, ahora le toca Carlos Alonso, jefe del Cabildo Insular de Tenerife, que tiene el propósito de construir un tren que recorra la isla de norte a sur y viceversa. Para darles una idea de cómo va la mamandurria les diré que, sin mover una sola piedra, los cabildos de Gran Canaria y Tenerife han gastado la friolera de más de 40 millones de euros en estudios de viabilidad de los trenecitos cuyo presupuesto total solo para la isla de Tenerife ascendía en el año 2011 a 6.500 millones de euros. A estas alturas del tema seguro se habrá duplicado como menos el coste, eso sin contar con los tantos por cuanto y cuento que presuntamente todos intuimos.

Entiendo que el problema no es tren si, tren no. El problema se llama prioridades, y dentro de las prioridades del pueblo, lo que la gente reclama con urgencia es un hospital en el norte y otro en el sur de la isla. Hospitales modernos y dotados de toda la tecnología moderna y de profesionales capacitados y suficientes para atender a una población, en Tenerife, de 800 mil habitantes de hecho más otros 5 millones de turistas que visitan la isla cada año. No se trata de cuestionar si es el mejor sistema para unir el norte y sur con la capital de la isla, ni siquiera comparar con otras islas, incluso es posible que el tren sea capaz de reducir el tráfico de vehículos interminable por las autopistas que cada año se hacen más obsoletas, Sólo que se trata de saber las prioridades de la población que demandan miles de viviendas sociales con alquileres asequibles a los salarios de mierda que cobran los empleados, con opciones a compra con precios justos.

Se trata de priorizar y arreglar el salario social para que vaya desapareciendo la miseria de nuestras islas. No se trata de hacer «obras» que inmortalicen a los reyes del mambo de los cabildos, como el caso de Auditorio, obra que aún no sabemos cuál fue su coste real, que ahí lo tenemos como «obra maestra» de Adán Martín. Porque la realidad es que yo no puedo hacer una fiesta con mis amigos si en mi casa la nevera está vacía y mis hijos van en alpargatas porque sería un cínico, un hipócrita y un bastardo hijo de mala madre.

 

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