A babor. Lo que no puede ser. Por Francisco Pomares

Abr 21, 2017 Sin comentarios por

Se atribuye al matador de toros Rafael Gómez Ortega “el Gallo” la frase que afirma contundentemente que “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. En este tiempo de deseos confundidos con los hechos, de medios instalados en el combate cuerpo a cuerpo por construir realidades paralelas, la sentencia de “el Gallo” debería presidir el manual del periodismo. Quizá nos serviría para evitar cosas como las que hemos visto estos últimos tiempos en la prensa regional: en apenas unos meses hemos vivido una moción de censura hipotética contra el Gobierno de Canarias, anunciada con fecha y firmas, antes incluso de que el PSOE dejara el / fuera expulsado del (elija la opción que usted prefiera) Gobierno Clavijo. Hemos asistido al espectáculo de una censura cantada por la oposición en las calles de La Laguna, que tampoco ha sido. Y al anuncio de que una alianza del PP, el PSOE y Nueva Canarias introduciría en el Congreso de los Diputados la reforma del sistema electoral canario, al margen de lo que se decidiera o no en el Parlamento regional. Todos esos asuntos se han publicado como si fueran la verdad incuestionable, no hipótesis o posibilidades…

Pero la realidad suele ser muy tozuda, incluso en asuntos tan acomodaticios, volátiles y cambiantes como las certezas políticas: Asier Antona dejó claro el lunes la posición de su partido -el PP- en relación con la reforma electoral canaria: aseguró que es prioritario que la reforma se apruebe y sea ejecutiva antes de las elecciones regionales de 2019, pero añadió también que el PP no aceptará que el Congreso introduzca cambios a través del Estatuto de Autonomía que contradigan al Parlamento de Canarias. ¿Los motivos? Antona es el presidente regional de un partido que -en los asuntos de enjundia- viene apoyando la estabilidad del Gobierno de Canarias, porque prepara su aterrizaje en el Gobierno de Canarias, que aún no autoriza Madrid. Pero que si se materializa, habrá de producirse más pronto que tarde. Y Antona es -además- diputado por La Palma, una circunscripción cuya representación es muy cuestionada: con menos habitantes que Fuerteventura, tiene un diputado más, fórmula que si se mantiene a pesar del absurdo que supone, es solo por la continuidad de la triple paridad. Supongo que Antona -como la mayoría de los palmeros- es consciente de que esa situación no es sostenible. Pero también debe ser consciente de que la reforma solo saldrá adelante si se consigue la no beligerancia de la mayor parte de las islas periféricas, algo que no han tenido en cuenta los promotores de acabar con la triple paridad. Nadie discute que el sistema actual es obsoleto, pero tampoco nadie había propuesto una solución capaz de generar consenso… Antona defenderá la reducción de los topes, la entrada en vigor de los cambios en 2019, una proporcionalidad corregida para mejorar la representación y que La Palma mantenga su actual número de diputados. Porque no va a someterse al desgaste político de defender en su circunscripción algo que sus votantes no entenderían. No va a moverse dentro de un doble discurso como ha hecho -con coste en su isla- el socialista Anselmo Pestana.

Esta será la posición oficial del PP canario sobre la pretensión ya periclitada de Nueva Canarias de incorporar en el Congreso la reforma electoral a la del Estatuto. Nueva Canarias ha tenido que renunciar a mantener esa posición inicial. Y ha hecho bien: siempre es mejor una modificación consensuada y viable que una entelequia. Porque “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”.

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