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El bar de Pepe. Susanita tiene ratones. Por Joaquín Hernández

Para entender a los andaluces hay que vivir en Andalucía, y aprender lo que significa ese «casi na» o ese «ni no, ni na». Andalucía es un pueblo inteligente, el legado científico e intelectual heredado de los árabes supone un acervo cultural que para si lo quisieran otras comunidades o regiones de España. El problema de los seres humanos es acostumbrarse a lo mismo de siempre, aquello de «más vale malo conocido…» aunque sabes muy bien que más malo, lo que se dice peor, no puede haber mucho.

El ciudadano medio español tiene la creencia que todo lo que hacen por ellos es un regalo, o sea es frecuente escuchar en las consultas médicas: «pues no tenemos por qué quejarnos tanto de la «medicina», nos la dan gratuita» o cuando inauguran una carretera comarcal que la gente agradece el hecho al alcalde o al presidente regional sin tener en cuenta que entre todos pagamos esa sanidad pública que dicen es «gratis» o esa autopista o carretera que parece es costeada por ellos, los políticos.

Por eso no les duele el dinero público cuando roban 1.200 millones de euros y se los reparten entre ellos (caso ERE), o cuando se dilapida en aeropuertos como el de Córdoba, o se montan chiringuitos para que sus amigotes y familiares se forren a costa del erario público. El pueblo andaluz es más o debería ser más que pan, toros y veri güel fandango, y hasta que no empiece por limpiar tantísima mierda estancada en sus calles por políticos corruptos que, además, presumen de honradez total, no volverá a tener la dignidad que se supone heredada de sus antepasados debiera sentirse orgullosa. Volver a dar el timón del destino de un pueblo, históricamente sumergido en la pobreza, a los mismos que durante 35 años han sido culpables directos de tanta miseria es como mínimo indigno.

A sus 43 años, Susana Díaz es un «animal político». Desde los 17 años que fue nombrada secretaria de las Juventudes Socialistas de Andalucía, ha pasado por todo lo que se puede pasar para no dar puñetero golpe. Desde concejal de Ayuntamiento sevillano hasta presidenta de la Junta de Andalucía, la Señora Día ha demostrado su ineficacia en todo cuanto ha tenido encomendado, excepto la gran hazaña de convencer al torero de Camas, Curro Romero, para que se vistiera de Rey Baltasar para la Cabalgata de Reyes del año 2000.

Como estudiante es para quitarse el sombrero, tardó 10 años en terminar la carrera de Derecho, y su curriculum vitae la consagra como política vitalicia del pueblo andaluz. Échenle un vistazo, no tiene desperdicio:

-Secretaria de Organización de Juventudes Socialistas de Andalucía (1997-2004).

-Concejala del Ayuntamiento de Sevilla (1999-2004).

-Teniente de Alcalde de Recursos Humanos de Sevilla (2003-2004).

-Diputada por Sevilla en el Congreso de los Diputados (2004-2008).

-Secretaria de Organización del PSOE de Sevilla (2004-2010).

-Diputada por Sevilla en el Parlamento de Andalucía (Desde 2008).

-Secretaria de Organización del PSOE-A (2010-2012).

-Senadora designada por el Parlamento de Andalucía (2011-2012).

-Consejera de Presidencia e Igualdad de la Junta de Andalucía (2012-2013).

-Secretaria general del PSOE de Sevilla (2012-2013).

-Presidenta de la Junta de Andalucía (Desde 2013).

-Secretaria general del PSOE-A (Desde 2013).

-Presidenta del Consejo de Política Federal del PSOE (Desde 2014).

-Candidata a la secretaría general del PSOE (2017)

Cuando Susana Díaz dice que el Psoe es de todos sus afiliados deberá pensar que es más suyo que de muchos, lleva 25 años de «militancia». De buenos profesores le viene la vena política a la señora, desde Felipe González, pasando por Rubalcaba o Rodríguez Zapatero, hasta Chávez o Griñán, la líder andaluza sabe muy bien lo que es la poltrona y de qué forma sentar sus posaderas para adherirse por el tiempo de los tiempos… amén.

Su ambición por el poder no le deja ver la realidad que le rodea; los andaluces, el pueblo andaluz, siguen estando en el batallón de los torpes de la Unión Europea, por ejemplo baste saber con que Andalucía es la segunda región de la UE con mayor tasa de desempleo y es una de las seis españolas -con Melilla, Canarias, Extremadura, Ceuta y Castilla-La Mancha- junto a cuatro griegas, que ocupan los diez primeros puestos, según los datos publicados por la oficina estadística comunitaria Eurostat.

Datos sobre la pobreza y desigualdad social en el sur de España, nos muestra una Andalucía similar a la de los años de la dictadura franquista, la modernidad de las autopistas y las infraestructuras efectuadas para la Expo del 92, no es suficiente para encubrir la realidad.

El empeoramiento de la situación en Andalucía ha sido tan acusado que se han alcanzado cifras peores de las que se daban en los años previos a la crisis. Y en este sentido, los que más sufren este empeoramiento han sido los niños. Los datos sobre la pobreza infantil reflejan que casi la cuarta parte de los menores viven por debajo del umbral de la pobreza en Andalucía.

El apartado dedicado a la sanidad, donde los recortes y ajustes presupuestarios también se están notando en Andalucía. Los sindicatos del sistema sanitario cifran en más de 7.000 los empleos eliminados en el SAS desde 2010 y subrayan su impacto en la calidad de la asistencia sanitaria.

La educación pone de manifiesto el alto porcentaje de alumnos andaluces que no tienen acceso a algún recurso educativo. También destaca la elevada tasa de abandono temprano de la educación y la formación en Andalucía y cómo el entorno socioeconómico de los jóvenes es clave en el abandono.

Los desahucios siguen suponiendo un grave problema para muchas familias andaluzas, aunque este drama ya no esté tan presente en los medios de comunicación. Andalucía registró hasta junio de 2016 el 19 % de las ejecuciones hipotecarias a nivel nacional que suponen 7.703 ejecuciones hipotecarias, según las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)

Mientras la presidenta de la Junta de Andalucía se nos presenta como «salvadora de los valores intrínsecos del Psoe», de «verdadera canalizadora del sentimiento socialista», cuando hace este tipo de discurso, cuando transforma, mediante la mentira, la verdad de su entorno, cuando la ambición le ha cegado tanto que la ha convertido en una cínica, en una hipócrita que mientras en su casa andaluza sus hijos pasan hambre y andan descalzos, ella se postula para ocupar el sillón de la madrileña calle Ferraz.

Me da miedo, siento temor por personas como Rajoy, como Susana Diaz, como Pablo Iglesias Turrión, que anteponen su deseo de poder a lo verdaderamente importante que no es otra cosa que intentar conseguir una sociedad más justa y solidaria.

Votar a Susana Díaz es tirar el voto a la basura. Luego que nadie se queje.

 

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