Permítame que discrepe. Por Pablo Zurita

Mar 20, 2017 Sin comentarios por

Tercermundistas. La verdad ofende. Incontinencia verbal del godo señor Brufau, presidente de Repsol,  que no le gustó el trato recibido con las prospecciones en Canarias. Y tiene razón, mal que nos pese, porque todo ese asunto nos puso en evidencia. Reconozca que fue un tanto visceral cómo se gestó y se gestionó el conflicto, con argumentos peregrinos en plan “el petróleo es el pasado” y similares, tan inconsistentes, socorrido ecologismo en defensa de “nuestra tierra”.Reacción espontánea o manipulación interesada, escrito está hace un par de años. Al final buscaron petróleo pero no había, qué alivio. Y aquí seguimos igual de pobres y ofendidos.

Imposible. En el pasado reciente los empresarios participaban en política, ya no. Defendían el funcionamiento ágil de “las cosas” para los negocios, los propios y los ajenos. Quizás la presunción de abuso los expulsó del sistema. Era importante su intervención, ese espíritu emprendedor, ese enfoque a la búsqueda de riqueza, por puro egoísmo: más trabajo para todos, más proyectos vitales y más felicidad colectiva. En vez de crear condiciones para la actividad económica, la política actual se conforma con repartir dinero público, otra forma de ejercer el poder mucho más bizantina… Y si no te va bien, te jeringas, pide una ayuda y cierra el pico. Es difícil, léase imposible, articular propuestas eficaces para generar empleo o para invocar el progreso si no se tiene cierta ambición ni se domina los fundamentos básicos del mercado ni se liquida impuestos ni se juega uno su propio dinero; la ideología pinta poco. Revertir esta realidad como reto para el futuro cercano.

Fuero histórico. Así estamos con el REF que gira sobre sí mismo, con unos incentivos fiscales únicos en el mundo civilizado pero que no acaban de convencer a quienes toman las decisiones de inversión. Son necesarios pero no suficientes. Les faltará carácter de estatuto permanente o más labor de difusión. Quizás mayor seguridad jurídica o trabajar con menos conceptos y más simples. Lo de los puertos francos en Canarias era una idea muy sencilla, qué pena, hubiera funcionado como un cohete con los trece millones de turistas que nadie imaginó: tándem turismo-comercio, imparable. No puede ser tan difícil revocar una ley franquista para recuperar un fuero histórico. “La UE no lo permitiría”, sentenciarán sin fundamento, ahí tenemos la zona franca para la comercialización de obras de arte autorizada en Luxemburgo.

Indignante. El ministro De la Serna ofrece jubilaciones anticipadas para impedir la huelga de estibadores, es decir, con cincuenta años a cobrar por el ala el 70% de sus estupendos salarios a cargo del erario público. Premio por no trabajar, así es España, tremenda jeta y vaya generosidad con pólvora ajena. En la práctica unos miles que dejan de cotizar, que se jubilan con pensión máxima y más carga para la Seguridad Social que se paga con impuestos y con emisiones de deuda. Mariquita el último. Primero fueron los empleados de las cajas de ahorros pagados por el FROB y ahora esto. El botín es mucho más sustancioso porque los estibadores contestaron que no. Jodida herencia del franquismo (otra), los monopolios y el sindicato vertical: la Transición que nos sale carísima. Cuando empiece la huelga que aclaren bien por qué: seremos rehenes de un derecho pervertido.

Discrepo. Me quedo solo en la defensa de la triple paridad del sistema electoral canario. Pretenden modificarlo para aumentar diputados por Tenerife y Gran Canaria, una corrección por población. No la veo, ahora los partidos están obligados a tener presencia en todas las islas, a hacer región y eso está bien, que se lo curren.

FIRMAS

Acerca del autor

El autor no ha rellenado su perfil aún
Sin respuestas a “Permítame que discrepe. Por Pablo Zurita”

Deje una respuesta