FIRMAS

11​ M, 13 años después. del «Tren de la Muerte»​, el Tren que yo perdí. Por ​José Antonio Cabrera Martínez

Los primeros días del mes de marzo del año 2004, me encontraba en la madrileña localidad de Alcalá de Henares, haciendo unos reportajes sobre esa bella y monumental Ciudad «Patrimonio de la Humanidad», de su Universidad, del Cardenal Cisneros, de Catalina la alcalaína que fue Reina de Inglaterra, de sus múltiples conventos, iglesias y ermitas con sus torres con cigüeñas, de sus murallas, de sus plazas y calles con soportales, donde convivían las tres religiones y culturas, cristianos, judíos y árabes.

Me quedaba en casa de los Muñóz, unos viejos amigos, como de la familia, que tienen una hija (Cristina), que trabajaba en la estación de trenes de Atocha y todos los días temprano (07,30 h) marchaba a Madrid, con una amiga también de Alcalá, en el tren de cercanías que pasaba por las estaciones de El Pozo y Santa Eugenia. Ese mismo tren de cercanías lo tomaba también yo para ir Madrid a ver monumentos y a hacer fotografías y comía con Cristina al medio día a la salida de la Estación de Atocha.

El Jueves 11 de marzo de 2004, día de las masacres con bombas en estos trenes, ocurrieron unos hechos, gracias a los cuales, yo, Cristina y su amiga, podemos contarlo, o sea estamos vivos. Yo adelanté mi regreso a Canarias no se porqué motivo (los Muñóz querían que me quedara más tiempo). Cristina libró ese día imprevistamente y no fue a trabajar y su amiga al no ir con ella, se le hizo tarde y se quedó también en su casa.

A las 07,30 horas el tren de cercanías, sin nosotros, partía en su trágico viaje hacía la Estación de Atocha, a donde no llegaría ni él, ni ninguno de esa linea de Alcalá, al impedírselo 10 bombas criminales de alto poder explosivo. En la Estación del Pozo 2 bombas, en la de Santa Eugenia una, junto a la calle Téllez a la entrada de la Estación 4 bombas, y ya dentro de Atocha 3 bombas, y dos bombas más que fallaron y fueron neutralizadas.

Total mueren 192​ personas y 1.857 heridos, con el triste récord de ser el primero de Europa hasta la fecha, en tiempos de paz. El atentado tres días antes de la Elecciones Generales, fue al principio atribuido a la banda terrorista ETA, y se realiza con todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en situación de máxima alerta, ya que se esperaba un atentado coincidiendo con la campaña electoral y máxime cuando con anterioridad, en diciembre se había detenido un intento de explosionar 50 kg de «Titadine» en dos maletas colocadas en trenes con destino a Madrid.

En fin una tragedia difícil de superar por las víctimas y sus familias, casi todos trabajadores y estudiantes que todos días a la 07,30 tomaban los trenes de cercanías hacia la madrileña Estación de Atocha y que ese fatal día no pudo llegar a su destino, porque unos cerebros y unas manos asesinas, lo impidieron y que hoy,​ 13​ años después, muchos piensan que siguen sin ser descubiertos, porque no les interesan.
Yo, ​ya he vuelto de nuevo a Madrid, he estado en Alcalá con los Muñóz, he estado en Madrid con Cristina, he cogido el mismo tren de cercanías con sus estudiante y sus obreros, he visitado el impresionante Monumento a las víctimas de la Estación de Atocha, en silencio, casi sin respirar, he rezado una plegaria y he recordado el mes de marzo del 2004. La vida sigue, gracias a Dios.

José Antonio Cabrera Martínez, es periodista y escritor | Fuente: ASSOPRESS

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