FIRMAS Francisco Pomares

A babor. Quinta noticia sobre el DUA. Por Francisco Pomares

La consejera Rosa Dávila se hizo acompañar el otro día del secretario de Estado de Hacienda para volver a explicarnos que próximamente se eliminará el trámite del Documento Único Administrativo (el DUA) para aquellos productos de importación cuyo valor sea inferior a los 150 euros. En la práctica, eso quiere decir que no se pagarán impuestos aduaneros por cualquier mercancía que entre directamente en las Islas, enviada desde el productor al consumidor, y cuyo valor no supere esa cantidad. Se trata de una estupenda noticia, más aún en estos tiempos en los que el comercio electrónico se ha convertido en un sistema que utilizan decenas de miles de vecinos de las Islas para adquirir bienes que no se consiguen con facilidad en los comercios del Archipiélago, o que resultan mucho más baratos comprados fuera.

El problema de esta buena noticia es que es la cuarta o quinta vez que doña Rosa Dávila nos la vende. En efecto, la consejera nos ha prometido ya la desaparición del DUA en otras tantas ocasiones: la primera en una declaración parlamentaria del 17 de febrero del año pasado, en la que dijo que al día siguiente firmaría la orden de modificación del reglamento de gestión de los tributos del REF, necesaria para eximir de la presentación del DUA. Dávila añadió que eso evitaría la presentación de hasta tres millones de declaraciones en las Islas y eliminaría sobrecostes en las compras. Remató la faena asegurando que la orden se publicaría en una semana en el BOC y que comenzaría a aplicarse cuanto antes. Ha pasado más de un año, y los productos que llegan de la Unión Europea siguen pagando impuesto a tocateja, para pasmo del sufrido e iluso consumidor. La pregunta «¿pero no estaba exento de DUA?» es hoy una de las frases más repetidas en las oficinas de correos, ante el regocijo del empleado que despacha el paquete de ultramar.

En fin, que ahora la consejera y el secretario de Estado -después de anunciar de nuevo su intención y agradecerse (a sí mismos y a ambos recíprocamente) el «intenso trabajo» realizado para anunciar la voluntad de ambos gobiernos de que desaparezca el DUA (aplausos, plas, plas, plas)- nos aclaran que eso que tanto desean no podrá hacerse hasta que se reforme el Código Aduanero de la Unión Europea, porque será en el marco de esa reforma por venir donde se producirá la elevación del mínimo exento del DUA. La consejera fue menos precisa en sus declaraciones, pero el secretario de Estado no dejó pasar la oportunidad para advertir que, para que la modificación del Código Aduanero se produzca, se necesitan informes preceptivos y vinculantes y que «hasta que no se tengan esos informes» no hay nada que hacer.

Vaya, qué bien. Nos anuncian la bajada por quinta vez, sin contar las veces que lo dijo el candidato Clavijo durante la campaña electoral, y un minuto después nos dicen que primero hay que reformar el Código Aduanero de la Unión, y que eso lleva su tiempo. Cierto. Probablemente la consejera no lo sabía hace un año, porque estaba la pobre recién llegada y estas cosas hay que mirarlas bien. En fin, que si no hay cambio de criterio, no vuelvan a vendernos la exención del DUA el próximo año por estas fechas. Si de verdad ocurre alguna vez, ya nos enteraremos.

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