FIRMAS Francisco Pomares

A babor. La costumbre de mentir. Por Francisco Pomares

Un juez de Primera Instancia de Madrid ha desestimado la demanda de José Manuel Soria contra los periodistas y medios que informaron que, en agosto de 2015, el entonces ministro disfrutó de una «suite» de hotel en Punta Cana sin pagarla. El juez sostiene que Soria fue invitado por la propiedad, y que con la cantidad abonada en extras -283 euros- «es impensable que pueda pretenderse justificar el pago de la estancia en una suite de un hotel de lujo». Por eso absuelve a los periodistas, a los que el exministro reclamaba 18.000 euros, y condena a Soria al pago de las costas del juicio. Es un varapalo judicial contra el exministro por acusar a periodistas de falsear los hechos, cuando resulta que es él quien quería ocultarlos.

Desde que fue pillado mintiendo sobre Panamá, ha comenzado a cambiar la percepción de los ciudadanos sobre la palabra de Soria. Tras esta sentencia, se enfrenta Soria también a otro juicio, por el que ya fue citado como imputado, relativo a su participación en el caso de la campaña contra Victoria Rosell, a la que acusó de protagonizar el mayor caso de corrupción de la historia judicial de Canarias. Ahora sabemos que no fue así. Y lo que queda es demostrar si fue Soria quien estaba detrás de las maquinaciones del juez Alba…

Es curioso lo que ocurre con Soria: a lo largo de su dilatada vida política, ha tenido continuas agarradas con los medios que han denunciado sus comportamientos y actuaciones. Los casos de La Favorita, el Canódromo o Isolux jalonan su etapa como alcalde de Las Palmas. Pero también ha ocupado portadas por su tendencia a dejarse agasajar por empresarios amigos: viajó gratis total a Salzburgo y Noruega en el «jet» privado de Björn Lyng (caso Salmón), vivió sin pagar alquiler en un chalet cedido por el empresario Javier Esquivel (caso Chalet) y ha descansado también gratis en el hotel que tiene en República Dominicana el hotelero Martinón. Lo hizo siendo ministro de Turismo, lo que no sólo está feo, sino que podría ser constitutivo de cohecho. Soria siempre ha negado haber recibido trato de favor por parte de quienes le han favorecido, son muchas las veces en que el hombre ha optado por negar la mayor. Hay quien cree que se trata de un rasgo de su carácter, esto de «sostenella y no enmendalla». Puede.

Pero también pudiera ser que a Soria le preocupe destapar la caja de los truenos si reconoce los hechos que se le atribuyen. Por ejemplo: ¿Soria dimitió por mentir cuando era ministro? ¿O lo hizo para evitar que los medios siguieran metiendo la nariz en sus negocios y gestiones internacionales? Cuando Soria dimitió, algunos periodistas trabajaban ya líneas de investigación sobre cuentas, propiedades e intereses del ministro en distintos puntos del mapamundi, y de viajes realizados al extranjero en compañía de conocidos empresarios del Ibex para mediar en asuntos de cierta enjundia. Soria prefirió dimitir y explicar que su dimisión era fruto del olvido, que le llevó a negar que él o su familia tuvieran cualquier vínculo con sociedades o cuentas en Panamá… ¿Fue por eso? Yo tuve entonces y tengo aún mis dudas. No creo que Soria sea un mentiroso patológico o compulsivo. Todo lo contrario. Creo que es un tipo frío y listo. Y creo que su costumbre puede tener más que ver con la necesidad de ocultar algo.

Y una concreta pregunta: ¿alguien sabe de qué vive el exministro ahora? ¿Es verdad que ha montado en Madrid una asesoría para negocios internacionales?

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