Cinco siglos sin Fernando II de Aragón. Cómo un solo hombre forjó una nación

Dic 24, 2016 Sin comentarios por

«Pongo un rey a todos los pasados, propongo un rey a todos los venideros: don Fernando el Católico, aquel gran Maestro en el arte de reinar»

Baltasar Gracián

EBFNoticias/Pedro Galán García (*).- Para determinadas corrientes historiográficas desempeña un papel importante la concepción de que Historia es, antes que nada, la historia de los grandes hombres y sus hechos. Esta teoría tiene su más extremada formulación en la máxima «los hombres hacen la historia» y en el caso de la historia militar en el lema «las armas configuran la historia de los pueblos», que orla el escudo del Instituto de Historia y Cultura Militar. Sin embargo, el nacimiento de las ciencias sociales llevó a considerar esencial el mostrar cómo se entrelazan entre sí las vidas individuales y las colectivas.

Don Fernando II de Aragón, modelo de príncipes y de soldados, como gobernante supo estabilizar la sociedad de su tiempo estableciendo la autoridad del Estado y de las ciudades, reformando la administración del país y regulando la administración de la justicia y como soldado, además de participar personalmente en numerosas contiendas, dirigió campañas con magistral prudencia y sabiduría, estableciendo la estrategia y dando órdenes precisas a su gran capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba. En estas instrucciones reales queda documentada por primera vez la razón de Estado al dirigirse a los componentes de la «primera fuerza expedicionaria» que se constituye en nuestra historia con carácter nacional como mis soldados españoles.

1452 – 1516, BREVE CRONOLOGÍA DE UNA VIDA

«No murió Fernando, que los famosos varones nunca mueren» Gracián

En 1164 Alfonso II recibe, por primera vez, el título de rey de Aragón y conde de Barcelona. El 10 de marzo de 1452 nace Fernando de Trastámara, futuro Fernando el Católico. En 1462 comienzan diez años de guerras civiles en Cataluña. Entre 1465 y 1468 guerras civiles en Castilla y, en ese año, Fernando es coronado rey de Sicilia. El 18 de octubre de 1469 tiene lugar su matrimonio con Isabel. Fallece Enrique  IV el 11 de diciembre de 1474 y, el 13 de diciembre, Isabel se proclama en Segovia reina de Castilla siendo reconocido Fernando como rey el 15 de enero siguiente mediante la Concordia de Segovia, que fija la unión de ambos reinos.

Al morir su padre, Juan II, el 19 de enero de 1479, es proclamado rey de Aragón. Toma Granada el 2 de enero de 1492 y se produce el descubrimiento de América el 12 de octubre. En diciembre sufre un grave atentado en Barcelona. Recupera el Rosellón y la Cerdaña en  1493. Tratado de Tordesillas, 7  de  julio de 1494. En 1495 organiza la Liga Santa, primera gran organización diplomática internacional. El 13 de febrero el papa Alejandro VI le designa rey de África. En diciembre, con la conquista de Tenerife, concluye la incorporación de las islas Canarias. En 1503 victorias de Ceriñola, Seminara y Garellano.

Es reconocido rey de Nápoles en 1504. El 25 de noviembre de ese año fallece Isabel en Medina del Campo. Boda con Germana de Foix el 19 de octubre de 1505, con Navarra detrás de ese enlace; nacimiento y muerte de su hijo Juan al año siguiente. En abril de 1506 llegan a España la heredera Juana y su esposo Felipe. En septiembre fallece Felipe. Conquista Orán en mayo de 1509. En 1510 conquista Bugía y Trípoli. En julio de ese año el papa Julio II proclama a Fernando soberano de Jerusalén. Creación de la Liga Santa de 1511. Incorporación de Navarra en 1512, finalizando el proceso unitario de España.

El 23 de enero de 1516 muere en Madrigalejo Fernando, rey de Aragón, de Navarra, de las Dos Sicilias, de Valencia, de Mallorca, de Cerdeña y de Córcega, conde de Barcelona, duque de Atenas y de Neopatria, conde de Rosellón y de Cerdaña, marqués de Oristán y de Gociano, regente y gobernador de Castilla, León, Granada, Toledo, Galicia, Sevilla, Murcia, Jaén, Algarbe, Molina, Islas Canarias, Bugía, Argel, Trípoli y de la parte correspondiente del mar Océano, emperador de las Indias, rey de África, emperador de Constantinopla y soberano de Jerusalén.

Escudo de armas de los Reyes Católicos


REFORMAS EN LA ESTRUCTURA Y ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO

«Cuando la tradicional política de Castilla logró conquistar para sus fines el espíritu claro, penetrante, de Fernando el Católico, todo se hizo posible» Ortega y Gasset


Isabel y Fernando no pretendieron la unidad dinástica como un mero elemento de poder personal, sino como base para la creación de un Estado moderno y capaz de desarrollar una política exterior no subordinada a las demás potencias de la época. Para lograrlo establecieron como líneas principales de su gobierno la estabilización de la sociedad sobre la que les había tocado reinar y el fortalecimiento del poder, y las llevaron a cabo a través del restablecimiento de la autoridad real poniendo límite a los intereses de los diferentes estamentos, en especial de la nobleza, de la aristocracia, y de la vertebración del Estado mediante la creación de diferentes organismos de gobierno, la organización de la administración de justicia y el restablecimiento de la seguridad en ciudades y campos. Comenzaron por reorganizar el Consejo Real para hacer de él un verdadero instrumento de la administración del Estado.

Los secretarios reales dejaron de ser designados por su mera condición de nobles para pasar a ser personas con la requerida formación, a fin de que pudieran asumir responsabilidad en los asuntos de Estado. Para ello a partir de 1493 se exigió que todos fueran letrados con al menos diez años de estudios y se organizaron cinco cámaras. La primera, destinada al análisis de la política internacional dio paso en 1526 a la creación del Consejo de Estado. En la segunda el Consejo actuaba como Tribunal Supremo de Justicia. La tercera cámara responsable de finanzas y hacienda se convirtió en 1523 en el Consejo de Hacienda. La cuarta cámara era el Consejo de la Santa Hermandad.

La última cámara la formaban nobles y letrados de Aragón, Cataluña, Mallorca, Valencia y Sicilia que auxiliaban al rey en el gobierno de estos reinos. Con la finalidad de que las leyes llegaran hasta los últimos rincones del reino y de garantizar su cumplimiento se creó la institución de «los corregidores» que representó otro elemento fundamental en el control de la administración. Se trataba de funcionarios reales que administraban las ciudades, representando los intereses del estado, junto con «los regidores» que eran elegidos por los vecinos. En el campo de la justicia era tarea imprescindible el integrar todas las jurisdicciones existentes en un sistema judicial único.

Este adelanto se logró estableciendo una Secretaría de Justicia en 1496 y un tribunal permanente, la Audiencia, integrado por diez jueces, que se creó a final de siglo con sede en Segovia y Valladolid. Otra tarea fundamental y absolutamente necesaria en este campo era la recopilación sistemática de la normativa legal, en especial la relativa al derecho civil y al derecho penal. Para ello los reyes encargaron al jurista Alfonso Díaz de Montalvo la tarea de recopilar y publicar todos los códigos legales medievales. Publicándose las Ordenanzas Reales de Castilla en 1485.

En 1503 se publicó una recopilación de Pragmáticas. Este arduo trabajo culminó con la publicación de las conocidas como 83 Leyes de Toro tras la reunión de Cortes que tuvo lugar en esa ciudad en 1505. Por último en el campo de la seguridad se estableció la Santa Hermandad allí donde no existía previamente, y se sistematizaron sus procedimientos de actuación mediante las Ordenanzas de Madrigal de abril de 1476, consiguiendo así extender y unificar las actividades de salvaguarda del orden y la tranquilidad social, permitiendo la reunión de todas la ciudades en una única asamblea consultiva y de coordinación, el Consejo de la Hermandad, y organizando una milicia, embrión de lo que habría de ser un futuro ejército regular que fortalecería el poder real.

Además la Santa Hermandad administraba justicia en primera instancia, asegurándose así la eficiencia, la inmediatez y, sobre todo, la necesaria normalización en este campo además de preservar la objetividad de la justicia y sus debidas garantías. Así se logró que la seguridad pasara a ser, por primera vez, una política de estado. Los soldados de esta institución, que no desapareció formalmente hasta 1834 en que fue derogada por una ley de las Cortes nacionales, diez años antes de que se creara la Guardia Civil, se distinguían por su uniforme: un coleto sin mangas que dejaba al descubierto las de la camisa que eran verdes por lo que eran conocidos popularmente como mangas verdes.

La propia experiencia de la Corte itinerante de los reyes les llevó a realizar muchas otras reformas encaminadas, entre otros objetivos, a facilitar el transporte de bienes entre diferentes reinos, garantizar las comunicaciones postales, o equiparar las principales monedas de oro que había en España. En definitiva, el logro principal de este proyecto de gobierno fue el retorno al control del Estado de las principales ciudades, la mejora en la gestión administrativa mediante la selección de los administradores en base a su preparación, la garantía de la seguridad y paz interiores y la centralización en la administración de justicia. Todo ello basado en el control de la nobleza y la reducción de sus privilegios en beneficio de las ciudades y la dignidad del trabajo y la preparación académica.

MONEDAS DE LOS REYES CATÓLICOS


DESARROLLOS CULTURALES

«De una heroica educación sale un heroico rey» Gracián


El reinado de los Reyes Católicos destacó en el terreno de la cultura por facilitar el desarrollo de distintas formas artísticas fruto de las cuales se produjo la publicación del libro de Amadís de Gaula. Este nuevo género de caballerías iba a inspirar, pasados los años, la obra más destacada de la literatura universal: El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. En 1480 los Reyes Católicos abolieron todos los aranceles sobre la importación de libros. Hasta 1501 se habían publicado en España alrededor de 800 títulos, en sólo los veinte años siguientes este número se había duplicado. A la vez se desarrollaba el teatro español con comedias, obras de fe y grandes tragicomedias de tal manera que, finalizando el siglo XV, se llegó al nacimiento del drama moderno con La Celestina de Fernando de Rojas y Los Diálogos de Juan del Encina.

Se introdujo en España el humanismo a la vez que se impulsaron los estudios de latín, gramática, leyes, teología y medicina. La gramática castellana de Nebrija, publicada en 1492, es la primera de todas las lenguas modernas. En 1508 se publicó la Biblia Políglota Complutense de la Universidad de Alcalá. En relación con las Bellas Artes se aceptaron las influencias de las corrientes norte europeas en la decoración de las grandes catedrales de Burgos, Sevilla y Toledo, destacando Juan Guas en arquitectura, Juan de Flandes en pintura y Gil de Siloé en escultura. Todos estos desarrollos culturales estuvieron muy estrechamente relacionados con los profundos desarrollos sociales y económicos que produjo el proyecto de gobierno de los Reyes Católicos.

Fernando II Firma

Firma de Fernando II

FERNANDO, LA PERSONA, EL REY

«Fernando fue el más perspicaz y penetrante de los hombres. Espejo, sin duda, por sus grandes virtudes en que todos los príncipes de España deben mirarse» Juan de Mariana

«Bienaventurada España / que tienes por tu señor / al rey mayor y mejor» Luis de Soto

Fernando nace con derechos sucesorios sobre todos los reinos de España. La historia de su persona es la historia de las luchas dinásticas que protagonizó que es, a su vez, la historia de la creación de la España moderna. La educación que recibió en su infancia, en plena crisis en el reino, no fue muy esmerada, pera esa misma situación le llevó posteriormente a recibir una profunda formación en la artes de la guerra y una magnífica formación como soldado, lo que unido a su afición por los libros de historia, a sus dotes naturales y a la tradición aragonesa de rodear a los príncipes de personas de reconocido prestigio, le situó en las mejores condiciones para madurar una personalidad abierta, preparada y emprendedora.

A decir de Lucio Marineo Sículo: «mas ayudándole las grandes fuerzas de su ingenio y la conversación que tuvo de hombres sabios, así salió prudente y sabio, como si fuera enseñado de muy doctos maestros». En efecto, como rey de Aragón disponía de cuatrocientos consejeros, lo que le garantizaba asesoramiento bastante para enfrentarse a cualquier situación por compleja que fuera. En el gobierno interior del reino puso claramente de manifiesto su capacidad, no sólo de estadista sino también de líder preocupado por el bienestar de aquellos sobre los que reinó, que le correspondieron siempre con su respeto y amor, salvo algunos nobles rebeldes, claro. Los catalanes, que habían andado a la greña con su padre durante años, lo recibieron como el monarca deseado que pondría fin a tal situación.

Así comenzó a forjar una nación donde antes sólo había reinos dispersos y enfrentados. A la par alcanzó niveles de excelencia nunca vistos en la concepción y desarrollo de la política europea y, merced a sus éxitos en política internacional, dio luz al mayor imperio jamás conocido. Tres fueron las líneas de acción que condujeron directamente a tales éxitos: lograr la colaboración de todos los reinos españoles, cuyo origen puede establecerse en la guerra de Granada; establecer una minuciosa política de alianzas matrimoniales para lograr los objetivos políticos marcados; y crear el servicio exterior siendo el pionero en el establecimiento de representaciones diplomáticas permanentes Al morir hace tan sólo quinientos años, Fernando que había sido la primera corona que reinó sin discusión entre las Islas Canarias y los Pirineos, dejó bien sentadas las bases de la futura grandeza de España al haber trazado claramente las líneas de nuestra política internacional, tras haber logrado contener los intereses franceses, asegurado la frontera norte con la anexión primero del Rosellón y luego de Navarra, puesto freno al ansia expansionista islámica, dominando el mediterráneo occidental, y haber convertido a España en el árbitro de Europa.

Un contemporáneo, al parecer nada favorable a España, nos presenta un testimonio de este primer rey español en su obra El Príncipe publicada en 1513, esto es tres años antes de su muerte. Dice el italiano Nicolás Maquiavelo: «ninguna cosa le granjea más estimación a un príncipe que las grandes empresas y las acciones raras y maravillosas. De ello nos presenta nuestra era un admirable ejemplo en Fernando de Aragón, actualmente rey de España. Podemos mirarlo casi como a un príncipe nuevo, porque de rey débil que era, llegó a ser, por su fama y gloria, el primer rey de la cristiandad. Pues bien, si consideramos sus acciones, las hallaremos todas sumamente grandes, y aun algunas nos parecerán extraordinarias». Se dice que el rey Felipe II, deteniéndose en cierta ocasión delante de un retrato del rey Fernando, habría exclamado: ¡Se lo debemos todo a él!

aLHAMBRA DE GRANADA

VERDADERO SIGNIFICADO DE LA GUERRA DE GRANADA

«La eminencia de este gran político estuvo en hacer siempre la guerra con pólvora sorda» Gracián

«El rey Fernando es sin duda el más grande político que ha producido España» Marqués de Lozoya

Es en la guerra de Granada cuando por primera vez se alcanza la idea y se obtiene la motivación adecuada para instar a todos los pueblos españoles a luchar juntos, a cooperar por un objetivo común, en vez de combatirse unos a otros, alcanzándose el hito histórico de la unión de todas las fuerzas peninsulares. Este naciente espíritu de cooperación unido a la facilidad y confianza que proporcionaba el uso de una lengua común sentó las bases sobre la que se llevarían a cabo grandes empresas militares y de todo tipo. Pedro Mártir de Anglería expresa muy claramente la situación: «¿y quién podría haber imaginado que los gallegos, los orgullosos asturianos y los rudos habitantes de los Pirineos querrían mezclarse tranquilamente con los toledanos, las gentes de La Mancha, los andaluces, y vivir en armonía y obediencia, como miembros de una sola familia, hablando la misma lengua y sujetos a una disciplina común?».

Al luchar codo con codo en Granada y continuar haciéndolo en Italia a continuación y posteriormente en América, los extranjeros, antes que nosotros mismos, comenzaron a percibir una identidad común entre los españoles. El resultado es que aquí alcanzaron por primera vez los españoles de toda clase y condición el orgullo de pertenecer a una nación. Pero no acaba aquí el interés de la guerra de Granada, sino que nos presenta otra aportación, esta vez extranjera, muy importante: la artillería. Importada de Italia principalmente, y manejada por expertos artilleros, fue considerada por los reyes la herramienta más efectiva para atacar al enemigo dada su capacidad para reducir las fortificaciones.

Bajo las órdenes de Fernando se prepararon en todos los campamentos cristianos las instalaciones necesarias para dar servicio a esta nueva forma de la acción, levantándose forjas y cuantos materiales resultaban necesarios para la construcción de balas, fabricación de pólvoras y mantenimiento de los cañones, principalmente lombardas, piezas de cuyo nombre es fácil deducir la procedencia. Por si esto fuera poco es necesario añadir que la forma de combatir de los mercenarios suizos en esta guerra dio a Fernando la idea de reformar su infantería. En esa línea dictó decretos en 1495 y 1496 para llegar posteriormente al uso combinado de la pica y los mosquetes y la organización de las unidades en tercios, unidades cuya organización y táctica fueron perfilándose a lo largo de los años siguientes, especialmente en Italia, alcanzando tanta gloria para España y que quedaron formalmente definidos en 1536 en Milán.

Nadie mejor que el propio Fernando, en las palabras que Manuel Ayllón pone en su boca, para expresar el significado de esta campaña: quizá el mejor ejemplo que dejo de ese empeño mío en fortalecer el Estado haya sido la guerra de Granada, donde por primera vez conseguí aunar a toda la nobleza castellana en un proyecto común. Porque con aquella campaña yo no pretendía expulsar a los moros de España, ni siquiera engrandecerme con sus tierras, sino forjar una empresa militar y política que fuera capaz de unir a las distintas Españas y las llevara a conocerse y entenderse mejor.

La conquista de Granada fue un ensayo general de cómo veía yo la convivencia en mis reinos, porque en el fondo yo no tenía a los moros como enemigos, sino como nuevos súbditos que aportarían prosperidad y grandeza al Estado. Ocupar Granada era la excusa con la que yo pretendía unir las Españas haciendo que todos los reinos se concernieran por la misma empresa.

Mercenarios suizos. Sus tácticas dieron a Fernando la idea para reformar su infantería

Mercenarios suizos. Sus tácticas dieron a 
Fernando la idea para reformar su infantería

EL ARTE DE GOBERNAR

«Antepongo un rey a los pasados; propongo uno a los venideros. Oráculo mayor de la razón de estado» Gracián

La nota específica que define la concepción del gobierno de Fernando es el hecho de que entiende su labor como una obligación y no como un derecho. Tenerse a sí mismo por el principal servidor del Estado le permitió no dejarse influenciar ni por intereses personales ni por la presión de ningún grupo de presión nobiliario, para moverse únicamente por las vías del interés del estado. Su actuación destaca, especialmente, por su minuciosidad en proponer claramente sus objetivos de gobierno y establecer los criterios para emplear las capacidades adecuadas al logro de esos objetivos; lo que, en la definición de Miguel Angel Ballesteros, le convierte en un verdadero estratega. En efecto, no decide jamás iniciar una guerra sin considerar previamente el valor de sus soldados y, además, el coste y los medios a emplear para alcanzar sus objetivos de la forma más rápida y menos costosa posible.

Siguiendo de nuevo a Manuel Ayllón podemos extraer las cinco reglas que este rey consideraba los fundamentos del arte de la política: la primera, conservar el ánimo frío para obrar; la segunda, mirar y remirar los asuntos sin prisa y desde todos los lados para conocerlos bien; la tercera, prevenir con tino lo que está por comenzar; la cuarta, responder con fuerza y contundencia cuando surge algo imprevisto que pueda hacer daño, y la quinta, y la más principal y necesaria, ser flexible y negociar con el enemigo después de la victoria, si no ha podido ser antes de la batalla.

No le resultó nada fácil hacer a los nobles partícipes de su nuevo concepto de estado, en especial en el sentido, revolucionario en ese momento, de no confundir los intereses personales con los del reino; en aplicar los esfuerzos y los recursos con justicia en aras del bien común. Sin embargo, merced a su temperamento sereno, su enorme entrega a sus responsabilidades, su obsesión por el trabajo colaborativo, por lograr la implicación de cuantos le rodeaban, incluso de sus enemigos, en los proyectos que acometía y su respeto al trabajo y la dedicación de las personas con independencia de su extracción social, fue un líder que ganó siempre el afecto y la confianza de los suyos.

España de los Reyes Católicos

EL CONCEPTO DE ESPAÑA

«Conoció y supo estimar su gran poder, sacando los españoles a las provincias extrañas los trasformó en leones» Gracián

En Aragón convivían diferentes lenguas, cortes, leyes y modos de regirse por lo que Fernando creció conviviendo con la necesidad del diálogo y el pacto entre las diferentes partes de cualquier organización para poder unir fuerzas en el logro de los objetivos comunes como única forma de alcanzarlos. También aprendió que el mar es un aliado que une los pueblos en lugar de constituir una barrera infranqueable que obstaculiza la relación entre ellos. De manera que las posibilidades de desarrollo no acaban en la tierra propia sino que se extienden a través de todos los caminos.

Así que él, que nunca llegó a titularse rey de España, sino de cada una de sus partes, tuvo siempre como proyecto unir todas estas partes y mantenerlas unidas bajo una misma corona para lograr, no un mero conjunto de pueblos, sino una verdadera suma pactada, aceptada y querida por todos sin que ninguno prevaleciera sobre los demás ni ninguno fuera menos que cualquier otro. Es decir, Fernando luchó porque España no fuera sólo algunos reinos sino la conjunción de todos para así poder seguir, gracias a la fuerza de la unión, una única gran estrategia.

El creía sin asomo de duda en las ventajas de esta unión y a lograrla dedicó todos sus esfuerzos. De hecho, en su tiempo, España ya era percibida como una nación desde el exterior,  aunque los propios españoles tardásemos un poco más en apreciar la colosal labor que este rey, de tan incierto futuro al comienzo de su vida pública, llegó a realizar. Concluyo conviniendo con Henry Kamen en que quizás sea el jesuita aragonés Pedro Abarca quien mejor nos puede proporcionar una imagen final del hombre que forjó esta nación: Este es el rey que, sin lisonjas de los historiadores ni excepciones de la Historia, ha quedado firme en los aplausos y agradecimientos de España para Libro y Ejemplo de nuestros Reyes y Capitanes; las victorias y los triunfos ya de su persona, ya de su providencia, no caben en un compendio.

BIBLIOGRAFIA

Gracián B.: El Político Don Fernando El Católico, Almuzara 2010
Fernando de Aragón, El rey que imaginó España y la abrió a Europa. Corona de Aragón Historia y Arte, 2015
Ferdinandus Príncipe del Renacimiento Rex Hispaniarum. Diputación Provincial de Zaragoza/Cortes de Aragón, 2006
Fatás G.; Equipo CYG: Prontuario Aragonés del Reino y la Corona de Aragón. Cortes de Aragón 2014
Ayllón M.: Yo, Fernando de Aragón el único Rey de las Españas. Belacqua 2004 
Kamen H.: Fernando el Católico. La esfera de los libros 2015 
de Rojas M.: Breve Historia Militar de España, IHCM, 2015 
Ballesteros M.A.: En busca de una estrategia de seguridad nacional. Ministerio de Defensa, 2016
 

(*) Pedro Galán García es Teniente General del Ejército Español

Cultura, SOCIEDAD

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