FIRMAS Salvador García

Sencilla evocación de Loynaz. Por Salvador García Llanos

La tramitación de la reforma del Estatuto que comenzará mañana es uno de los compromisos incluidos en la «agenda canaria» pactada por nacionalistas y populares como compensación al voto de Ana Oramas a la investidura de Mariano Rajoy.

Está por ver qué ocurrirá con la reforma si al final, como consecuencia de esta crisis política de nunca acabar, cambia sustancialmente la arquitectura del Gobierno regional. La reforma del Estatuto de Canarias no se produjo en la primera hornada de las modificaciones estatutarias, ni prosperó en 2006. Se retrasó después durante las dos legislaturas de Rivero y volvió a retrasarse como resultado del atasco político nacional. La reforma no cuenta con grandes valedores ni entre los partidos ni entre la ciudadanía, a pesar de la presión creciente para modificar el sistema electoral. Pero la reforma es importante, y su aprobación, si se produce en términos similares a los que conlleva la propuesta, supondría resolver algunos de los problemas que más lastran nuestra financiación y nuestro sistema político desde hace mucho tiempo.

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