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Urbaneja: «El periodismo se ha ‘engolfado’ con la política»

EBFNoticias/Foto: Emeterio Suárez.- El II Congreso de Historia del Periodismo Canario, organizado por la Universidad de La Laguna y la Asociación Densura, ha arrancado hoy 24 de noviembre en el antiguo Convento de Santo Domingo, en La Laguna, bajo el lema ‘De la autarquía franquista a la globalización’, con un total de 40 comunicaciones presentadas. El conocido periodista Fernando González Urbaneja fue el encargado de ofrecer la conferencia inaugural, en la que hizo un repaso crítico a los últimos años de esta profesión que, una vez recuperó el brío tras la apertura democrática, ha caído en una suerte de apatía ruinosa, ha perdido el rumbo tras la eclosión de lo digital y, además, se ha ‘engolfado’ con la política.

El periodismo no puede florecer en naciones que le dan la espalda a la democracia, aseveró el fundador de la sección de economía de El País. No es posible una democracia avanzada sin un periodismo independiente, sostuvo. De hecho, la caída del muro de Berlín y hasta las primaveras árabes estuvieron muy unidas al apoyo de la prensa a estos movimientos, donde además jugaron un papel clave tanto las televisiones como las redes sociales, que lo hicieron posible.

Hoy se debate, a raíz de las recientes elecciones norteamericanas, la independencia de los medios y su responsabilidad social, después de haber caído en extravagancias mediáticas y en ruido desinformativo. «Se han dejado tentar por el número de clics, y cuando quieran volver al periodismo serio ya será tarde».

Urbaneja recordó que tras los años oscuros del franquismo, surgió un periodismo nuevo que se fraguó en los años sesenta, cuya misión principal era acercar el país a Europa. En ese largo periodo franquista los inquisidores echaron los candados sobre los periodistas, condenándolos a la censura previa y al exilio. «En esta profesión el relevo generacional es muy importante, y los de mi década no tuvimos esa oportunidad, porque no pudo crearse escuela ya que se silenció todo lo anterior». Hoy con la crisis de los medios está sucediendo algo similar, explicó, porque se han cerrado multitud de cabeceras y se ha perdido un enorme talento, si bien es verdad que en los últimos años han aparecido 300 nuevos medios digitales, lo que ha supuesto una nueva primavera para el periodismo, agregó.

La primera ley de prensa del franquismo se aprobó en 1938 y estuvo vigente hasta el 68, copiando el modelo fascista italiano. La prensa quedó al servicio del estado franquista, con censura previa permanente, autorización previa para crear nuevos medios, control de los directores, carné oficial de periodista y gobiernos civiles que controlaban lo publicado. Día a día se fueron ensanchando los márgenes, se empezó a poder criticar a alcaldes e incluso a ministros, aunque nunca a Franco ni a la iglesia.

La llamada Ley Fraga de 1967 dejó ver el agotamiento del modelo anterior, acabó con al censura previa y ahí empezó el largo camino hacia la libertad del periodismo español. Hoy sin embargo, los medios sufren otra crisis, en este caso de modelo, «han dejado de ser referentes esenciales», precisó el ponente. Se ha incorporado el discurso del odio al tercero y no existe pedagogía ni del acuerdo ni del consenso. En este ámbito, el periodismo se ha quedado sin espacio, sin debate, «lo que conduce a una democracia mediana y a una prensa acomodaticia, a la que los poderes le marcan la agenda».

El periodismo actual está aquejado de una complicidad entre periodistas y políticos y se trata de una relación que es mala para ambos. Debemos caminar cerca, pero por distintas aceras». El ponente aseguró que mientras el periodismo no restablezca su relación con los ciudadanos no le irá bien. «Nos hemos ‘engolfado’ con la política y hemos perdido el rumbo».

Esta profesión ha perdido el monopolio de la intermediación informativa y todavía está atónita ante la revolución digital, que ha arrasado el modelo de negocio, pero no los propósitos del periodismo, sostuvo. Las redes se han apropiado de la publicidad, que nunca volverá a los medios tradicionales, dijo, y también lo han hecho de la información. «El valor del periodista hoy no es su agenda de contactos, sino su capacidad para distinguir la buena información de la que no lo es».

Urbaneja concluyó diciendo que si se eliminara de los periódicos de hoy todo lo que es hipotético y declarativo quedaría mucho espacio vacío para lo primordial: contar noticias.

 

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