FIRMAS Francisco Pomares

A babor. Turismo prestado. Por Francisco Pomares

Un informe reciente sobre turismo, realizado por el servicio de estudios del BBVA, ha detectado que la mitad de los «nuevos turistas» que han elegido Canarias en los últimos años, apuntalando récords sucesivos de visitantes, prácticamente desde 2001, son turistas «prestados» por otros destinos. Se trata de países, zonas o territorios -principalmente del Mediterráneo norteafricano y oriental- que desde la caída de las Torres Gemelas proyectan situaciones de inestabilidad política, sufren conflictos internos o soportan acciones terroristas. La novedad principal del estudio del BBVA es que demuestra que ya no se trata solo de turistas que habrían elegido Túnez, Egipto o Turquía. También han preferido acercarse a Canarias viajeros que en otras ocasiones elegían para sus vacaciones Francia -acosada en los últimos tiempos por varios atentados de origen yihadista- o Grecia -sacudida por tensiones políticas y algaradas callejeras, como consecuencia de las medidas del Gobierno Tsipras para reconducir la crisis económica-.

Los datos son sobrecogedores: Egipto y Túnez han perdido más de la tercera parte de su principal industria, que es el turismo, y Turquía un treinta por ciento, como consecuencia de los atentados atribuidos a los kurdos, el fallido golpe de Estado contra Erdogan y las medidas represivas de su Gobierno. Francia, el país al que anualmente llegan más viajeros, ha visto caer sus turistas hasta un 16 por ciento, como consecuencia de los atentados de París y Niza. Y en Grecia, a pesar de no padecer terrorismo, la inestabilidad en las calles ha alentado un retroceso del ocho por ciento de sus visitantes tradicionales.

Y es que el turista occidental es -casi por definición- un tipo muy miedoso. Más aún cuando, como ocurre en la mayor parte de los casos, planifican sus vacaciones en familia, acompañados de parejas e hijos, y sin más pretensiones que el descanso y la diversión.

Canarias lleva ya una década y media años recibiendo turistas prestados por destinos conflictivos. No han dejado de aumentar exponencialmente en las últimas campañas. Se hace lo posible por fidelizar a los que vienen, pero conviene reflexionar sobre lo volátiles que son las preferencias del viajero. Es cierto que Canarias mantiene -prácticamente desde el final de la Transición- una imagen de destino muy seguro. El desastre de Los Rodeos tuvo un impacto negativo notable, pero es hoy una historia olvidada -incluso desconocida- por la mayoría de los turistas que recibimos. Por fortuna, tampoco se identifica como un peligro la proximidad geográfica de Canarias a zonas de conflicto en el Magreb.

El principal problema para nuestra imagen de destino seguro son algunas noticias que se presentan por los tabloides británicos y la prensa amarilla alemana, exagerando una realidad que se mueve dentro de la normalidad, hasta el paroxismo: graves erupciones volcánicas, terribles terremotos, turistas robados o asesinados en las calles, y brotes generalizados de enfermedades gastrointestinales, se han convertido en un mantra recurrente en los medios populares. La mayor parte de esas noticias se desmienten a sí mismas tras los titulares, pero pueden tener un cierto efecto que nadie mide, y que no se combate. Quizá desde Turismo debería plantearse que la mejor respuesta a esa creciente tendencia a difundir «información negra» sobre Canarias es -lisa y llanamente- contar la verdad.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario