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El bar de Pepe. Pobreza. Por Joaquín Hernández

La gente muere de pena. La diferencia entre la gran pobreza con la pobreza severa estriba en que los primeros son unos verdaderos indigentes y los segundos son los que no disponen más economía que la que le permite vivir 10 días al mes.

Las reformas laborales efectuadas, primero por el gobierno del Psoe, con Zapatero a la cabeza y luego, la más sanguinaria, con el PP y Rajoy al frente del gobierno, ha colocado a 6 de cada 10 españoles al borde de la miseria, los salarios del miedo, las horas trabajadas, la precariedad en los contratos ha llegado a tal punto que un 60% de los españoles estén en exclusión social positiva.

la mayoría de estos ciudadanos, con sueldos de basura, ni siquiera el salario mínimo les cubre la cobertura de pagar el agua, la electricidad y el gas.

Con unos ingresos de 645 euros neto al mes, me comentaba Armando, dependiente de una perfumería, no le alcanzaba para pagar el alquiler del piso, 400 euros más agua, luz gas más él y esposa con dos hijos, o sea que, si pagaba los suministros básicos, a partir del día 7 tenían que acudir a Caritas, Bancos de Alimentos o comedores sociales para llegar a fin de mes por lo menos pasando el mínimo hambre posible. 

En Europa, en la Unión Europea de la que tanto se alardea, en el año 2015 122 millones de personas (24,4%) estaban en riesgo de pobreza o exclusión social y entre ellos 55 millones (9,6%) no fueron capaces de permitirse una comida de calidad cada dos días.

En España la dramática situación se palía, se maquilla bajo la máscara del arraigo familiar de los españoles. Abuelos pensionistas con menos de 700 euros de pensión al mes costean los gastos de colegio de sus nietos, ayudan a comprar ropa, cooperan con los gastos de la casa, No sólo los abuelos, los padres, primos, hermanos, en España se puede decir que la miseria la disimulamos todos muy bien.

En una reunión de los Bancos de Alimentos en la sede de la FEBA (Federatión Européene de Banques Alimentaires) a la que asistí en París en calidad de Vicepresidente 2º y fundador promotor de la Federación Española de Bancos de Alimentos, se ponía de relieve la dificultad de la pobreza entendida desde el aspecto psicológico de la persona, la cuestión era dilucidar si el pobre endémico, aquella persona que había nacido en la miseria, era más conformista con su estado de indigencia total, comparando a un ciudadano de Zimbabwe, con otro de Madrid, París o cualquier gran ciudad europea en estado de pobreza severa.

La conclusión a la que se llego es que estando ambas personas en la miseria absoluta, el ciudadano europeo optaría por quitarse la vida, por suicidarse, mientras el africano pasaría el resto de su vida en su propia situación y considerando normal su hambruna, e incluso feliz.

Siendo odiosa la comparación, psicológicamente si tiene su importancia. Desde el punto de vista de la dignidad del ser humano, está claro que perder el status de calidad de una persona que ha tenido cierto bienestar en su vida no es lo mismo que haber nacido sin conocer ese «privilegio». Pero créanme, la pobreza no tiene reparto y si reparte algo es miseria.

El espectáculo dantesco de la anciana acabando muerta, abrasada en un incendio provocado por una vela encendida al no poder pagar la factura de luz a la Cia. Gas Natural ha revuelto la conciencia de millones de ciudadanos que con miedo en el cuerpo han empezado a reclamar a gritos que se apliquen políticas para abaratar el coste (un aumento de factura energética de más del 70% en cuatro años) del suministro de agua, electricidad y gas que da la sensación ha servido para pagar las suculentas retribuciones de numerosos políticos entre los que se encuentran aquellos «salvadores de la Patria» desde Felipe González, pasando por José Maria Aznar, son 43 los políticos de todos los colores que han pasado por la nomina de Endesa, Gas Natural, Iberdrola, etc.

El gobierno de Rajoy será recordado por todos como el que hizo posible que, no solamente los parados, los trabajadores trabajando más horas que nunca se encuentren situados en el umbral de la pobreza y en exclusión social. Lo que llaman ahora «pobreza energética» tiene nombre y apellidos: Mariano Rajoy Brei, al que algún día la historia pondrá en el banquillo de los acusados.

(*) Promotor, fundador y ex presidente de la Fundación Banco de Alimentos de Canarias, promotor, fundador y ex vicepresidente 2º de la Federación Española de Bancos de Alimentos (Premio de la Concordia Príncipe de Asturias 2012), promotor, fundador y ex secretario técnico de la Plataforma e Ong´s de voluntariado de Tenerife.

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