FIRMAS Juan Velarde

Un Sánchez de ‘altos vuelos’ le hace la peineta a la militancia. Por Juan Velarde

La militancia del PSOE ya tiene claro a estas alturas quién es Pedro Sánchez. El exsecretario general de Ferraz, que prometió cual Escarlata O’Hara que cogería de nuevo su coche para recorrer España de punta a punta en busca de los militantes perdidos para que a él le volvieran a restituir en la mullida poltrona de la céntrica calle madrileña, ha vuelto a dar motivos a quienes aún podían creer en él para darle la espalda de manera definitiva.

Sánchez, que tras el autombombo y platillo que se dio anunciando urbi et orbe que se sentaba en el volante de su flamante Peugeot para recorrer el país en busca de apoyos, no sólo se cansó rápidamente de la empresa, aunque él trató de tapar su parón vendiendo la moto de que tenía que ir ineludiblemente a Estados Unidos para apoyar a la candidata demócrata Hillary Clinton, con el resultado que ya conocen, victoria sin paliativos de Donald Trump.

Sin embargo, pasadas las elecciones estadounidenses, a Sánchez le ha seguido dando pereza eso de volver a la carretera, a tener que meterse en carreteras secundarias y comarcales, a asfalto no siempre en buen estado y ha optado por mantener su utilitario más tiempo estacionado.

¿Y a qué se dedica ahora? Pues, tal y como han desvelado este 17 de noviembre de 2016 los compañeros de Esdiario, a Sánchez se le ha visto en el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas en compañía de su mujer. ¿El destino? Siendo la terminal dos podía ser a cualquier punto del territorio nacional o a países de la zona Schengen, es decir gran parte de Europa.

No sólo le ha hecho el feo a esos militantes que aún pueden creer en él, sino también se daña a sí mismo porque cualquier líder que se precie, este 17 de noviembre de 2016 no hubiese perdido ripio de lo que esta aconteciendo en el Congreso de los Diputados con la apertura solemne de la XII Legislatura que corrió a cargo del rey Felipe VI.

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