FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

Despido y conversaciones de whatsapp. Por Juan Miguel Munguía

Los sistemas de mensajería móvil han supuesto una revolución en nuestra forma de comunicación, no solo personal, sino también laboral. Así una sentencia reciente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Sala de lo Social, de 18 Julio 2016 pasado recoge el despido disciplinario de un profesor que mantuvo conversaciones inapropiadas con una alumna a través de whatsapp, siendo el hecho puesto en conocimiento del colegio por la madre a través de la aportación de «pantallazos» del móvil de la menor

Las conductas en síntesis consistían en la remisión recíproca de mensajes entre profesor y alumna de 14 años, de contenido claramente amoroso (Ej: «Te quiero», seguido de unos labios simbolizando un beso y un corazón). Conductas suponen la transgresión de la buena fe contractual, por violar gravemente la confianza depositada por el Centro en el profesor, al utilizar éste la relación laboral para mantener comunicaciones de índole sentimental o amoroso con una alumna menor de edad, traicionando así la confianza de los padres en el Centro y perjudicando con ello la imagen del mismo, de forma reiterada y sostenida en el tiempo, fuera del horario escolar y aprovechándose de una diferencia de edad y de la inmadurez propia de la alumna de 14 años que no pueden sino incardinarse dentro de una conducta calificable como grave y culpable.

El profesor en su defensa tachó de «retógrado, alarmista, perverso y extremista», sancionar mensajes que demuestren amor entre dos personas, sin embargo olvida que una de esas personas es profesor y la otra alumna; que ésta es menor de edad, que está bajo la patria potestad de sus padres, y que tal relación puede ir en perjuicio de su formación y maduración y que, en fin, en ningún momento consta que los padres de la menor autorizasen o siquiera conociesen dicha relación.

El deber de buena fe se define como la obligación que el trabajador ( y ante al empresario) debe actuar con honestidad, rectitud y lealtad, conforme a criterios morales y sociales imperantes en cada momentos histórico y a las exigencias derivadas de las obligaciones asumidas en el contrato de trabajo. En el contexto contractual la buena fe se plasma en la exigibilidad de una actuación realizada con probidad y celo acorde con la confianza despistada en el trabajador. Esa transgresión de la buena fe puede englobar conductas distintas, como la deslealtad, el fraude o el abuso de confianza. Así el abuso por el profesor de los datos y relaciones obtenidas exclusivamente por razón de la relación laboral; como son el contacto y relación con una alumna menor, para fines distintos a la relación laboral y fuera de la misma, sin conocimiento ni consentimiento de quienes tienen la potestad parental sobre la menor y, por supuesto, del Centro, supone transgresión grave y culpable de la buena fe contractual meritoria de la sanción de despido, sin que pueda atenderse a circunstancia alguna que atenúe dicha responsabilidad.

Ciertamente a la hora de acudir ante los tribunales por algún hecho sucedido a través de WhatsApp es importante tener en cuenta que no resulta aconsejable aportar un mero pantallazo. Alterar la autenticidad de un mensaje de esta aplicación es posible, por lo que resulta imprescindible respaldar la prueba. Esto se logra, normalmente, con una evidencia electrónica en forma de informe pericial, en la que el perito verifica de dónde viene, a quién se dirige el mensaje y su contenido.

Poco a poco los Juzgados y Tribunales van adaptando sus criterios a los avances que se van produciendo en las nuevas tecnologías y los modos de comunicación de la sociedad. Ya hay muchas sentencias que reconocen el valor probatorio del Whatsapp, como la del Tribunal Superior de Justicia de Galicia de 25 de abril de 2014 o el Tribunal Superior de Justicia Andalucía de 23 de junio de 2015 donde se admite el Whatsapp como prueba.

Comunicar instrucciones laborales por estos medios resulta lícito, siempre y cuando las mismas constituyan una expresión del legítimo ejercicio del poder de dirección y organización empresarial, ahora bien, ¿es ajustado a derecho comunicar un despido a través de estas aplicaciones? Todo dependerá de la casuística.

Ahora, emplear mensajería móvil para comunicar la finalización de un contrato de trabajo por causas objetivas o disciplinarias debe conducir a la improcedencia, ya que para justificar la extinción del contrato, al empresario no se le admitirán en el juicio otros motivos de oposición a la demanda del trabajador que los contenidos en la comunicación de dicho despido, y recayendo sobre el empresario la carga de probar la veracidad de los hechos

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