FIRMAS Francisco Pomares

A babor. El pito de Narvay Quintero. Por Francisco Pomares

Arrecia la tensión en el seno del Gobierno regional, no sólo por la constante provocación de quienes quieren romperlo desde fuera, también por las constantes desavenencias internas que parecen surgir en su seno… Son una suma de problemas ocasionados algunos por el cierre del ejercicio presupuestario, o por la premura por adelantar la presentación de los nuevos presupuestos. Problemas por la forma en que el Fedecan planea el reparto de los fondos IGTE, que el lunes provocó una de las reuniones más tensas y difíciles del Consejo desde hace años. Problemas también porque el acuerdo del pacto no acaba de cerrarse, y hoy parece que hay dos gobiernos en vez de uno. Y problemas -como siempre- por la ausencia de una interlocución clara entre los negociadores. Viven todos en un sinvivir, mandándose recaditos en los medios, sin que nadie acabe de poner negro sobre blanco nada más allá que los lugares comunes que nada representan.

Además, esta semana en la que el PSOE anda con sus cuitas, armando una mayoría significativa en el Comité Federal para garantizar la abstención en la investidura de Rajoy, Coalición decidió poner fecha límite a la firma del acuerdo del Pacto. Y desde el PSOE ya han contestado que habrá que esperar a la semana próxima, que tienen ésta mucho lío.

El ‘sine die’ y la espera disparan las especulaciones y rumores -la mayor parte de las veces interesados y de parte- sobre la posibilidad de que la abstención socialista en el Congreso facilite un acuerdo alternativo entre el PP y el PSOE. Es curioso que sean los mismos que en el PSOE consideran una traición abstenerse en la investidura de Rajoy, los que alientan la posibilidad de un acuerdo estrambótico entre el socialistas y populares en la España tropical, un acuerdo que además no suma mayoría ni a la de tres gomeros.

En fin, Canarias es una región de lo más especial. Cuanto más cerca se está de un probable arreglo, cuantas más declaraciones de amor se hacen, más se tensan y complican las cosas. Menos mal que algún alma cándida de Coalición sigue remando en la dirección de mantener el acuerdo de Gobierno. Frente al todo o nada de Alonso, se han levantado las voces del secretario general de su partido, José Miguel Barragán, de los presidentes nacionalistas de Fuerteventura y Lanzarote -Marcial Morales y Pedro San Ginés- y del vicepresidente del Cabildo palmero, José Luis Perestelo. Hoy le ha tocado el turno a Narvay Quintero, promesa de la Agrupación Herreña y consejero de Agricultura y otras yerbas: ha reiterado que a su juicio el pacto actual es el mejor posible para esta tierra y que su partido ha hecho y hará todo lo posible por salvarlo. «¿Pusieron los tambores encima de la mesa en su defensa?», le preguntaron ayer en la radio… Y Quintero:. «No, no hizo falta poner los tambores no. Pusimos sólo el pito, que tiene una música más delicada».

No dudo que el instrumento del joven Narvay este bien afinado. Pero mucho me temo que van a hacer falta unos cuantos pitos y tambores más -sobre la mesa y por debajo de ella- para lograr que esto no se acabe por torcer del todo.

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