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Cuentan que “Bob Dylan eres tú”. Por Eduardo García Rojas

Cuenta la leyenda que aquel tipo era el fan número 1 de Bob Dylan. Tanta era su confusa admiración que no contento con tener todos sus discos, libros y cancioneros, se dedicaba a rebuscar en su basura para llevarse un recuerdo de su ídolo a casa. Cuando se lo contaron a Dylan, al poeta, al letrista, al músico, no le hizo mucha gracia. Imaginad lo incómodo que debe ser que alguien revuelva tu mierda para meterse en el bolsillo un souvenir que has deshechado y que puede tratarse de cualquier cosa.

Cuentan que Boy Dylan –lo imagino mirando a través de las persianas– salió una noche de su castillo y acercándose al admirador le preguntó: “¿por qué rebuscas en mi basura?”, y que éste le respondió, quizá con una cáscara de naranja entre los dedos, “porque eres Bob Dylan.”

Cuenta que entonces Dylan respondió:

No, tío, no, Bob Dylan eres tú.”

No sé si esto explica la indiferencia o mejor el hartazgo ante toda la situación de Bob Dylan, quien no responde a los llamamientos de la Academia Sueca. Es probable que a algunos le sorprenda que al final al letrista, al poeta y al músico lo del Nobel se la suda igual que se la sudan todos esos ríos de tinta que firman escritores y poetas que se sienten (pobrecitos ellos) humillados y ofendidos; pero incluye también a músicos de rock alucinados y lectores que ya no saben lo que hay que celebrar.

Mientras tanto y en Estocolmo, los académicos se han vuelto majaras porque son conscientes que hay pocas posibilidades para salir de este atolladero.

Puertas de emergencia pueden ser declarar nulo el premio o dárselo a otro. Pongamos que se apelliden Roth o Murakami por poner dos ejemplos. Pero cuentan que si se lo dan a Roth o a Murakami es más que probable que tras el escándalo –¡un escándalo sensacional en el aparentemente discreto mundo literario, al que le gusta tanto devorarse a sí mismo pero sin que lo vean los demás!–, decline uno y otro con educación recoger un galardón que se merecen aunque este año apeste.

Claro que ¿y si se lo dan a un escritor desconocido, uno de esos héroes que escribe en territorios hostiles?

Mmmmm, ¿iría la señora o el señor a recogerlo?

En fin, que cuentan que Bob Dylan es un tipo socrático, de esos que solo sabe que no sabe nada mientras sube otro peldaño, y van, de su particular escalera que lo lleva al cielo.

Saludos, cuentan…, desde este lado del ordenador.

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