FIRMAS Juan Velarde

Corriendo, corriendo, la Ofrenda Atlético Floral a la Virgen de Candelaria ya llegó a sus Bodas de Plata. Por Juan Velarde

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“Una idea de cuatro locos”. Esta frase seguro que la dijeron más de cuatro peregrinos cuando, en 1992, vieron como, de repente, llegaba un grupo de personas haciendo el camino que va de Santa Cruz de Tenerife a Candelaria corriendo a un buen ritmo en vez de andando como hace la gran mayoría de fieles y quienes lo hacen más por novelería. No sé si será idea de cuatro chiflados, pero el caso es que la ocurrencia de Domingo Álvarez y sus amigos del mundo del atletismo ya lleva un cuarto de siglo y cada vez somos más los ‘locos’ que nos hemos enganchado a esta Ofrenda Atlético Floral a la Virgen de Candelaria.

En mi caso, ya son media docena de veces las que he tenido la oportunidad de formar parte de esta iniciativa deportivo-religiosa, las dos últimas (2013 y 2016) apuntándome directamente desde Madrid gracias entre otros a  Elena Domínguez González y a Base Deportes Salud que tan diligentemente tramitaron mi inscripción en esta ocasión.

La prueba, que no es competitiva aunque sí se corre a un buen ritmo de seis minutos el kilómetro, tiene un duende especial que engancha a todo el mundo. En condiciones normales, nadie se levanta sobre las cinco o cinco y media para estar sobre las seis y media en el capitalino Parque de La Granja desde donde se toma la salida, pero aquí ves que todo el mundo no solamente madruga con gusto, sino que además están varios minutos antes porque lo bueno que tiene esta carrera, como pudiera pasar con el Camino de Santiago, es que ya muchos se conocen de años anteriores y también se rinden homenajes a quienes se han ido a una vida mejor.

Veintidós son los kilómetros a completar, los cinco-seis primeros de una constante subida, pero al ir con el depósito hasta arriba no se hacen nada duros. Es más, cuando quieres darte cuenta ya empiezas a llanear y poco a poco a ir enfilando una bajada casi constante hasta el municipio de Candelaria. Según vas aproximándote, son más y más peregrinos que optaron por ir andando los que van echándose a un lado de la carretera para animar a los esforzados corredores y ya en el casco urbano de la Villa Mariana son miles de personas las que recompensa con vítores y aplausos a los más de 1.000 atletas que en estas bodas de plata de la Ofrenda Atlético Floral a La Morenita tomaron parte de la misma.

Más allá del premio que supone para el cuerpo el acabar disfrutando de un ágape en las piscinas municipales y de un merecido baño, lo mejor es cuando acabas depositando frente al trono de la Virgen de Candelaria el ramo que recibes tres kilómetros antes de acabar la prueba. Tan especial es la prueba que hasta las habituales agujetas que deja cualquier carrera, en ésta, posiblemente por la intervención divina de La Morenita, ni te acuerdas de ellas. Y ahora, a pensar en el 2017, en la XXVI edición.

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