FIRMAS Juan Velarde

Víctor Barrio o como en España ser torero es peor que ser un terrorista. Por Juan Velarde

España debe ser el único país del mundo donde ser torero está peor visto que ser un terrorista. Aquí, por el motivo que fuese, un etarra moría manipulando un artefacto o era abatido por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y rápidamente muchos perdían el trasero por rendirle toda clase de homenajes, gentuza que a sus espaldas sumaba varios asesinatos de gente inocente y todavía lograban la misericordia y la comprensión de una parte de la ciudadanía.

Sin embargo, eres torero y te ponen de vuelta y media. Mientras a un efectivo de ETA se le viene a tildar poco menos que de héroe de pueblo, a un diestro lo poco que le vienen a llamar es asesino y encima si muere en el ejercicio de sus funciones, ya entonces sale toda la mala leche a través de las redes sociales y se monta poco menos que una fiesta por la muerte del torero. En algunos, la alegría cuando fenece un matador es indisimulable. Les falta aplaudir con las orejas.

Esto es lo que ha sucedido este fin de semana con Víctor Barrio, un joven torero de la localidad segoviana de Sepúlveda, y al que un toro le cogió en un despiste y acabó con su vida casi en el mismo coso turolense. Rápidamente las redes ardieron con auténticos improperios hacia el fallecido y hacia la familia de éste. Todo un despropósito que en España, desgraciadamente, tiene demasiada fuerza y que se repite con más frecuencia de lo deseable. No les importa la existencia de un cuerpo caliente, les importa dar rienda suelta a una supuesta lucha proanimalista.

Fíjense si habrá sido de tal calibre los insultos hacia la figura de Víctor Barrio que alguien tan defensor de los animales como es el herpetólogo Frank Cuesta ha tenido que salir al paso de esa legión de insultadores anónimos a decir que él, por muy en contra que esté de las corridas de toros, jamás podrá alegrarse ante la muerte de un ser humano y mucho menos tirar de insultos hacia una persona que ha perdido la vida en esas circunstancias.

Lo que sucede es que esto es España y, lamentablemente, la legislación en materia de control en Internet está en pañales y cuando se quiere poner freno a la lapidación ya viene siendo tarde. Pero vamos, que a mí me llama la atención que cualquier deleznable etarra haya tenido mejor trato que un torero. Y reconozco que a mí la tauromaquia no me gusta, pero eso no me impide reconocer el arte y valor de unos toreros que saben que cualquier estocada puede ser la última de su vida y aun así no temen exponer su vida. Esperemos que, al igual que pasó hace un par de años con unos elementos que por Twitter se dedicaron al insulto al pueblo israelita tras el triunfo del Maccabi ante el Real Madrid en Euroliga, suceda lo mismo ahora y reciban la justa sanción por esas infamias e insultos post mortem hacia la figura de Víctor Barrio.

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