FIRMAS Juan Velarde

Albert Rivera, el perro del hortelano. Por Juan Velarde

Es el niño bonito de la política española, pero últimamente está dando más bandazos que un avión en medio de una turbulencia. Albert Rivera, líder de Ciudadanos, se ha convertido en una persona con el carácter agriado y avinagrado. No sólo es que no pueda ver a Mariano Rajoy ni en pintura, es que directamente se ha metido de lleno en la sede de Génova 13 poniendo y quitando posibles candidatos.

A Rivera se le está haciendo muy cuesta arriba esto de la política nacional. En Cataluña la cosa la tenía bastante controlada, iba cumpliendo con creces su papel como presidente de una formación moderada, defensor con creces de la unidad de España y el perfecto sustituto de un PP catalán que hace lustros hizo dejación de funciones. Está claro que el líder de Ciudadanos en su tierra se ha movido como pez en el agua, pero la pecera de tener que manejarse en toda España se le está haciendo excesivamente grande. 

El problema de Rivera se llama ego desmedido, creerse más importante de lo que realmente es. ¡Ojo, no quiere decir esto que el de Ciudadanos no pueda ser presidente del Gobierno! Puede serlo perfectamente, pero aún está por cocer. Como dirían los sabios del lugar, aún le falta un hervor. Tiene que foguearse durante un par de legislaturas en el Congreso de los Diputados. Tiene que luchar por lo que cree, pero tampoco puede ofuscarse de buenas a primeras y empezar a vetar a todo lo que se mueve.

Precisamente, él, que está defendiendo que no vayamos en este país a unas terceras elecciones, no puedo estar todo el tiempo con la matraquilla del no a Rajoy. Señor mío, pero si es que el líder del PP y actual presidente en funciones tiene 105 escaños más que usted. De 32 a 137 existe una diferencia considerable. Haga usted caso a Albert Boadella, persona coherente donde las haya, y permita que el candidato más votado sea presidente, pero sin que eso implique un cheque en blanco. Usted tendrá que vigilar desde la oposición o desde un papel privilegiado como socio de Gobierno la labor del jefe del Ejecutivo, pero deje de poner palos en la rueda de una legislatura que necesita echar a andar cuanto antes.

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