FIRMAS

El envidioso. Por Manuel Negrín

Envidiaba el coche de Antonio, la casa de Gloria, el jardín de Fernando, el sueldo de Natacha… Se sentía como obligado a, por lo menos, igualar todo eso para sí. Y poco a poco lo fue logrando, aunque para ello Antonio, Gloria, Fernando, Natacha … fueran desapareciendo de su vida. Y encontró a Garoé. A ella la superaba en todo… lo material, pero tenía muchísimos más amigos que él. Era un ¿envidioso reto? Claro. Y también lo conquistó. Eso sí, con un sorprendente añadido: desapareció el gran coche, la enorme casa, el precioso jardín y el lujoso sueldo. La envidia también puede ser sana.

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