FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

Limitaciones de la pensión compensatoria. Por Juan Miguel Munguía

La pensión compensatoria se entiende para reparar el posible desequilibrio económico que pudiera ocasionar la ruptura matrimonial a uno de los cónyuges.

La práctica refleja que, normalmente, es beneficiaria de este tipo de pensiones la ex esposa. No obstante, la creciente incorporación de la mujer al mercado laboral, ha ido dando pie a que este tipo de pensiones hayan dejado, cada vez con mayor frecuencia, de ser aprobadas. Cuestión controvertida y discutida a la fecha, es la siguiente: ¿en qué cuantía ha de fijarse dicha pensión? ¿En base a qué criterios ha de fijarse la misma? ¿Quién es beneficiario realmente de este tipo de pensiones? Pues bien, en España, a diferencia de otros países europeos, no existe en legislación baremo alguno al que el juez deba ajustarse al fijar este tipo de pensiones, pudiendo, de esta manera, fijar la cuantía conforme a su criterio.

Para fijar el importe de la pensión compensatoria, lo primero que habría que consultar sería si hay algún pacto al respecto contenido en el régimen económico matrimonial pactado entre las partes al contraer matrimonio. En defecto del mismo, el Tribunal Supremo da por bueno, por ejemplo, aplicar el criterio de fijar el importe de la indemnización en función del sueldo que cobraría por realizar el trabajo una tercera persona, de modo que se contribuye con lo que se deja de desembolsar o se ahorra por la falta de necesidad de contratar servicio doméstico ante la dedicación de uno de los cónyuges al cuidado del hogar, pues esta es una de las opciones posibles y nada obsta a que el juez la utilice para fijar finalmente la cuantía de la compensación, por lo que se admite en esta sentencia.

Otra de las opciones que plantea al Alto Tribunal al respecto es la de fijar la cuantía de la pensión en base al importe equivalente al salario mínimo interprofesional.

Criterios ambos que ofrecen unas razonables y objetivas pautas de valoración, aunque en la práctica pueda resultar insuficiente en cuanto se niega al acreedor alguno de los beneficios propios de los asalariados que revierten en el beneficio económico para el cónyuge deudor y se ignora la cualificación profesional de quien resulta beneficiado, por lo que, nada obsta a que el juez utilice otras opciones para fijar finalmente la cuantía de la compensación.

Hemos de tener en cuenta, además que, establece al respecto la jurisprudencia del Tribunal Supremo que, el derecho a ser beneficiario de una pensión compensatoria requiere que «se haya contribuido a las cargas del matrimonio solo con el trabajo realizado para la casa”, sin que sea necesario que “se haya producido un incremento patrimonial del otro cónyuge». Por tanto y más concretamente, para que proceda esta indemnización, la jurisprudencia requiere que “la dedicación del cónyuge al trabajo y al hogar ha debido ser exclusiva, no excluyente, lo que no admite reconocer, por una parte, el derecho a la compensación en aquellos supuestos en que el cónyuge que lo reclama hubiere compatibilizado el cuidado de la casa y la familia con la realización de un trabajo fuera del hogar, a tiempo parcial o en jornada completa, y no excluirla, de otra parte, cuando esta dedicación, siendo exclusiva, se realiza con la colaboración ocasional del otro cónyuge, comprometido también con la contribución a las cargas del matrimonio, o con ayuda externa, pues la dedicación se mantiene al margen de que pueda tomarse en consideración para cuantificar la compensación, una vez que se ha constatado la concurrencia de los presupuestos necesarios para su reconocimiento.

A modo de conclusión, para fijar la cuantía de este tipo de pensiones y para valorar si el requirente es o no beneficiario de la misma, debemos ceñirnos a cada caso concreto con el fin de que ambos cónyuges o futuros ex cónyuges no vean mermada de una manera desproporcionada su nivel o calidad de vida.

munguia@munguiaabogados.com

 

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