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CRÓNICA. Carlos Rivera: que nadie le diga que no puede

EBFNoticias/Ale Hernández.- Anoche el Auditorio de Tenerife se vistió de México destilando aroma tinerfeño para recibir, colgando el cartel de «no hay entradas», al cantante Carlos Rivera que mostró, con gran maestría, que querer es poder. Quién le iba a decir, años atrás, a este joven artista mexicano que un día actuaría en un escenario tan exigente como el de la sala sinfónica del Auditorio de Tenerife. Con la puntualidad que caracteriza, Carlos Rivera pisaba con gran seguridad un escenario ansioso de sentir su poder latino irrefutable.

El cantante mexicano eligió el ritmo para abrir su espectáculo «Yo creo», que también da título a su último trabajo discográfico. Con ese poderío propio de la cantera musical mexicana, Rivera se dejó llevar por su sensualidad así como por el calor de un público ávido de sentir a México en su piel.

Con una coreografía impulsiva a la par que metodizada, Rivera consiguió que la temperatura ambiental externa de la sala -fuera se rozaba los 30 grados centígrados- se quedase en pecata minuta comparada con la que logró que alcanzase el público presente al observarle danzar sobre el escenario. En constante interacción con su público tinerfeño, mediante charlas recurrentes entre canción y canción, Carlos Rivera podría haber dado clases de saber esta, de energía positiva y de naturalidad a alguno de sus colegas, ya consagrados en el mágico mundo de la música en directo. Fueron cuatro los cambios de vestuario del artista durante su show.

El que más impactó fue uno que no incluía la esclavitud que proporciona, en ocasiones, estar calzado. Rivera, descalzo, brindó su sentimiento más profundo a través de su voz privilegiada. Haciendo gala de la verborrea cálida y suave propia de su tierra natal, el cantante invitó a subir al escenario a Hilda, una de sus fans tinerfeñas. Sobre el mismo le brindó uno de sus temas más populares haciéndole sentir como una reina sobre un trono convertido en una butaca sobre la cual todas y cada una de las féminas asistentes hubieran querido estar sentadas.

Durante el transcurso de la velada, Rivera no paraba de sorprender a su público. La monotonía no forma parte de su léxico. Una de dichas sorpresas se tornaba en un dueto musical con aroma canario, el que ofreció junto al cantante chicharrero Jadel, que dejó al público presente con más ganas de «mojo picón con tequila boom boom«.

Canciones como «El hubiera no existe», «Si tú te vas», «Quizás», «No eras para mí » o «Voy a amarte», consiguieron que todos los presentes quisieran «Quedarse ahí».

Cuando algo posee calidad nadie quiere que concluya. Eso sucedió anoche cuando Carlos Rivera daba por terminado su magnífico recital obsequiando al público tinerfeño, como agradecimiento hecho canción, el tema «¿Cómo pagarte?». Lágrimas de emoción, la voz del sentimiento y un carisma arrollador, todo ello hace de Carlos Rivera uno de los grandes de la música latina que seguirá dando mucho que hablar y nada que objetar.

Carlos: «Que nadie te diga que no puedes.»

Agradecimientos: Planet Events y Auditorio de Tenerife.

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