FIRMAS Salvador García

La circulación de rumores. Por Salvador García Llanos

Un rumor que está fundamentado y termina confirmándose, que es cierto, en definitiva, deja de circular al cabo de dos horas. Sin embargo, si el rumor es falso, está rulando por la red, al menos, catorce horas. El rumor, antesala de la noticia, era una máxima hace unos años, algo más que una frase hecha que se empleaba a menudo en ambientes periodísticos, en núcleos generadores de información y en las mismas redacciones. Los rumores no son noticia, luego no se publican, estableció un director con el que trabajamos muchos años.

La incidencia y las repercusiones del tiempo de circulación y la distinción de sus contenidos es una de las conclusiones a las que han llegado estudios de varias universidades norteamericanas, lo que explica la repercusión que han cobrado rumores cuyo contenido es abiertamente falso (el fallecimiento de una celebridad, por ejemplo), al haber sido difundidos por usuarios e incluso, algunos medios. En Canarias, hace unos meses, tuvimos un caso muy llamativo en este sentido, sustentado, además, por una supuesta prueba gráfica: un avión que había despegado de Gran Canaria terminaba posándose sobre un barco que navegaba en el Atlántico. Se activaron todas las alarmas, hasta Aeropuerto Españoles y Navegación Aérea (AENA) se vio envuelta en la confusión de los primeros minutos, cuando ya arreciaban las demandas informativas y se pedía verificación.
“El contenido falso ‘viaja’ más rápido que las noticias verdaderas”, estima la periodista y profesora peruana Sofía Pichihua. La Universidad de Warwick, otro ejemplo, analizó trescientos treinta rumores que dieron pie a cinco mil tuits que se hicieron eco de los mismos.
La siguiente tabla, reproducida del trabajo de Pichihua, muestra el número de rumores para diferentes historias de noticias de última hora:
TABLA
Que los usuarios comparten contenidos sin contrastarlos, sin verificarlos, es un hecho evidente, pese a que se hayan registrado conversaciones al respecto. Las investigaciones aludidas señalan que los rumores, independientemente de que sean falsos o no, generan muchos retuits.
En otra universidad estadounidense, Indiana, vienen investigando para la dotación de un sistema automatizado (Hoaxy) que analizará los efectos de la propagación de rumores. Se ha sabido que el sistema puede indexar el contenido publicado por un listado de sitios web falsos y otras fuentes de información errónea. Así, una de las primeras estimaciones es que hay un desfase de aproximadamente trece horas entre la publicación de una información falsa y la correspondiente nota correctora o rectificación.
Esto lleva a Sofía Pichihua a hacer la siguiente afirmación: “Los medios están cometiendo un grave yerro: no están informando de sus errores”.
Y eso, aparte de que sea otro debate, hay que tenerlo presente.

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