FIRMAS

Sobre #AdánMartin, #PascualMaragall, El #Quijote y Sancho y la política actual (e indirectamente la #LeydelSuelo de #Canarias) todo ello a través de un fragmento de una #novelanegra. Por Dulce Zerach

«…mientras intentaba que me sirvieran la tercera caipiriña de la noche, me tropecé en la barra con Pascual Maragall, y con el valor que me suele dar el alcohol le conté quién era, para quién trabajaba en Canarias, cuándo nos habían presentado en el Forum de Barcelona y que yo adoraba su política en la Ciudad Condal, especialmente, todas sus campañas y estrategias electorales de su época como alcalde de Barcelona. Entonces nos pusimos a hablar sin prisas. Pedro estaba por ahí con mis primos y primas, y la mujer de Maragall no se encontraba bien y se había ido a dormir a su habitación.

-Tiene jet lag –me dijo el president.
-Así que te ha dejado aquí abandonado –habíamos pasado enseguida al tuteo, porque la ocasión invitaba, las caipiriñas eran como un elixir, el aire era templado, y Maragall muy cercano.
-Exacto, abandonado vilmente –soltó una carcajada divertida mientras ponía una mano en mi hombro desnudo.
-Cuando estaba estudiando mi doctorado en Historia Contemporánea -dije yo sin moverme, como si tener su mano sobre mi piel fuera de lo más natural- me empapé todas las campañas electorales de lo que llamamos España –le dije retirándome un poco pero sin hacerle el feo]
-“Muy aguda con eso de “lo que llamamos España”, se reía distendidamente, mientras miraba de reojo hacia donde estaba Ibarretxe, enfrascado en una conversación seria con mi padre y mis tíos.
“Sí, y las mejores campañas, todas, de todas las clases, siempre fueron las de tu Ayuntamiento de Barcelona. Fue una época gloriosa, creativa, innovadora. Genial –las caipiriñas me volvían muy expresiva.
-Para mí también fue la mejor época de mi larga vida en política. Cuéntame, ¿y qué campaña fue la que se te gustó más? –Maragall apoyó un codo en la barra y cruzó una pierna sobre otra apoyando la punta de su zapato en el suelo, seguía distendida y entretenidamente la conversación.
-No lo sé, me gustaron todas, era la suma, la globalidad, el civismo entendido modernamente. El buen gusto en la elección de las imágenes, el diseño gráfico contemporáneo, el amor al lenguaje en la elección de los claims, era todo un perfecto sistema de mejorar la ciudad continuamente gracias a dar los mensajes adecuados. La ciudad de los ciudadanos.
A mí quien me parece un tipo interesante es Adán, tu presidente –me dijo.
-¿Sí?, ¿y por qué? –quería oírselo explicar de viva voz.
-Bueno, en el fondo es quijotesco, como yo. Al final, aunque no te lo creas, Cervantes y su visión política es muy actual.
-¿En serio? –dije haciendo un gesto al camarero para que me sirviera otra copa.
“No sé si recuerdas cuando Don Quijote nombra a Sancho Panza como gobernador de ínsula.
-Claro, pero, ¿qué tiene eso que ver con Adán y contigo? –yo también apoyé uno de mis codos en la barra.
-Pues el Quijote le da a Sancho Panza una serie de consejos que creo que tu jefe sigue a rajatabla siempre que puede, y yo también, casi siempre.
-¿Qué consejos? –estaba achispada pero verdaderamente interesada, miraba a Maragall acodado en la barra, con su cuerpo inclinado hacia mí, con la cara encendida y juvenil, conmovedor, haciendo girar su copa mientras escuchaba atentamente y construía nuestra conversación a partir de esa escucha.
-Pues básicamente le dice que el hombre tiene una naturaleza y una serie de principios anteriores a la actividad política que deben ser siempre respetados y que el autócrata, o sea nosotros, al ocupar el poder, no nos debemos saltar. También es un tipo, Adán, que sigue al Quijote en el sentido de que intenta hacer lo que cree que debe, y es fiel a sus principios, de manera que es muy difícil extorsionarle.
-Diría que es imposible. En eso está claro que coincidimos.
-Otra cosa que hemos comentado Adán y yo “en varias ocasiones y que el Quijote también le dice a Sancho es que no promulgue muchas leyes porque eso es indicio de posible corrupción del sistema. Mejor pocas leyes y sencillas aunque Adán y yo hemos comentado lo difícil que es esto con los Parlamentos que tenemos.
-Ya, ¿y qué más sorpresas políticas nos depara Don Quijote de la Mancha? –dije y creo que se me trabó un poco la lengua, entonces Maragall hizo un gesto al camarero y pidió dos cafés.
-Por último el Quijote cree en un sistema judicial basado en el sentido común, y así se lo dice a Sancho, y en el principio de la justicia aplicado de manera razonable y ágil, pues concibe la libertad de los demás como algo fundamental.
-Es verdad. Pues no recordaba yo esa profundidad política del Quijote. Sí que se adelantó a la Ilustración.
-En realidad es una visión muy actual de la vida la suya.
-Tómate el café y deja las caipiriñas un ratito si quieres que la noche sea larga.
-Muy buena idea, sí señor.
Hablamos un buen rato más en la barra del Baretto. Como si fuéramos dos viejos amigos (…)” (página 427 edición digital en Amazon*)
Fragmento de: Dulce Xerach. “ASESINATO EN UNA PLAYA DE LONDRES*”. iBooks. ”http://www.amazon.es/Asesinato-una-…/…/ref=pd_sim_sbs_351_1…

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