FIRMAS Salvador García

Las pinzas no son de ensalada. Por Salvador García Llanos

¿Recuerdan el episodio? Mariano Rajoy y Pablo Manuel Iglesias, ambos candidatos del Partido Popular y Podemos, respectivamente, se cruzan en algún punto de la inmensidad del universo político (en la recepción del Día de la Constitución, si no falla la memoria), cuando un micrófono captó la frase del primero dirigida a Iglesias:

“Vais muy bien”.

A punto de iniciarse la campaña electoral, en plena efervescencia, ya quedaban pocas dudas del significado o del contenido del mensaje: con tal de restar al PSOE, el PP dio carta blanca para que determinados medios potenciaran las opciones, el mensaje, el estilo y a los rostros visibles de Podemos. Luego, el conocimiento que tendría Rajoy de la fábrica demoscópica, cocinada y sin cocinar, le impulsó a lanzar aquella frase de ánimo, o algo más:

“Vais muy bien”.

Todos los acontecimientos posteriores, incluidos los discursos del miedo puestos en circulación por el partido gubernamental y los del populismo sin límites que elabora Podemos, la confluencia de éste con Izquierda Unida y el padrinazgo de Julio Anguita, más los flecos de algunas movidas en territorios y municipios, hacen vislumbrar que la pinza ha reaparecido, esto es, unir fuerzas y estrategias -sutilmente, subrepticiamente- desde ambos extremos para presionar y destrozar al principal adversario. Ya operó en el pasado, cuando Aznar habitaba entre nosotros y forjó su mayoría absoluta; y cuando había que desbancar al socialismo de Andalucía y Extremadura. Los objetivos estratégicos de ahora, eso que llaman ‘sorpasso’, no son fruto de imaginación descabalada.

“Vas muy bien!

Como que las pinzas no son de ensalada.

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