FIRMAS Francisco Pomares

A babor. El electrón gomero. Por Francisco Pomares

Al final Casimiro Curbelo se ha salido con la suya. O está a punto de lograrlo. No pudo conseguir el reparto de los dineros del IGTE en base a la triple paridad, pero si ha logrado que el Gobierno regional -y Coalición Canaria y el PSOE, por tanto- apoye la proposición de ley de Curbelo en la que se plantea la creación de un «fondo de solidaridad interinsular», que compense con recursos regionales el coste que para los ciudadanos de las islas no capitalinas supone la doble insularidad.

En los últimos días, las cifras más recientes demuestran que en las islas periféricas el coste de la vida es muy superior al de las islas capitalinas. Además, en las «menores» de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, en las que el sector turístico no tiene la implantación y pujanza que sí tiene en Lanzarote y Fuerteventura, la renta per cápita está por debajo de la media regional. Vivir en la periferia de la periferia cuesta más de lo que cuesta vivir en Tenerife y Gran Canaria, y además en La Palma, Gomera y Hierro, los salarios son más bajos que en el resto de Canarias. La propuesta de Curbelo se basa en el criterio de que las islas menores sufren las consecuencias de un doble perjuicio: el que padece toda la región, donde vivir -desplazarse, alquilar una vivienda o comprar en el supermercado- es más caro que en la media española y los sueldos más bajos. Curbelo ha cogido los mismos argumentos que constituyen la base de la tradicional reclamación de un trato específico para Canarias por parte del Estado, y lo ha transformado en reclamación parlamentaria de las islas no capitalinas al conjunto de la región. Lo que propone, en definitiva, es crear un fondo que permita que las islas menores lleguen a contar con el 30 por ciento de la inversión regional para poder «avanzar hacia la igualdad de todos los canarios».

Curbelo -que ha sido diputado regional por el PSOE durante el periodo 1987-1991 y de nuevo entre 2007 y 2011- intenta ahora, convertido en una suerte de electrón libre, encabezar la presión de las islas menores y asumir el liderazgo que en pasadas etapas tuvieron Antonio Castro o Tomás Padrón, hoy más retirados. Al hacerlo, se sitúa en un discurso político próximo al de Coalición Canaria, sin renunciar al apellido socialista de su Agrupación. Se coloca a la sombra protectora del Gobierno, y gana peso y poder en la política regional, mientras los tribunales le permitan seguir en ella.

Curbelo ha sumado a su propuesta el apoyo de todas las islas menores y la interesada solidaridad del Gobierno regional y de su presidente, decidido a aplicar en la política presupuestaria los mismos principios que le dieron el éxito en su propio partido: Clavijo construyó su liderazgo interno para derrotar a un entonces todopoderoso Paulino Rivero, gracias al apoyo -en algún caso sólo neutralidad- de los dirigentes de las islas menores. Clavijo sabe que el éxito de su Gobierno -y de su presidencia- depende de seguir contando con el respaldo de Tenerife, y de quienes mandan en las islas menores. Aunque eso implique sacrificar a Coalición Canaria en Gran Canaria.

Lo más sorprendente es que un tipo hábil como Antonio Morales se lo está poniendo cada día más fácil.

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