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Capital del empleo y la inversión. Por José Manuel Bermúdez

Santa Cruz de Tenerife viene registrando en los últimos años una mejora de sus datos económicos, especialmente en contrataciones y creación de empresas, que vuelven a proyectar al municipio como la capital de las oportunidades para el empleo y los negocios en Tenerife y Canarias. Y si bien es verdad que el mantenimiento de esa tendencia está sometida a las incertidumbres económicas a nivel global, a las que no somos ajenos, no es menos cierto que la progresión que hemos experimentado nos anima a profundizar en una línea de trabajo que iniciamos hace ya cinco años.

Nuestro municipio, según los datos conocidos esta misma semana, concentra el 26 por ciento del tejido empresarial de la Isla y el 35 por ciento del empleo total. Esos porcentajes son especialmente significativos si tenemos en cuenta que Santa Cruz representa el 22 por ciento de la población total de Tenerife. Quiere ello decir que el factor capitalino -en lo administrativo, lo económico y lo social- está cobrando un nuevo impulso como elemento generador de actividad económica.

A nadie se le escapa que el papel de la administración pública -ya sea local, autonómica o estatal- es especialmente limitado en cuento a su capacidad para influir en el devenir de la economía, pero sí puede actuar para facilitar las cosas a las empresas o los autónomos, que son los que crean empleo.

Desde esa perspectiva, nuestro ayuntamiento ha apostado por una política que pretende fomentar el ahorro y la inversión a través de una reducción de la presión fiscal a los contribuyentes, además de impulsar la creación de empresas a través del apoyo al emprendimiento. El objetivo de estas medidas es claro: convertir a la capital tinerfeña en un lugar atractivo para los negocios -aportando seguridad administrativa y jurídica-, y confiable para la inversión.

En el caso de Santa Cruz tuvimos que combatir no solo los efectos más perversos de la crisis económica sobre las familias vulnerables, sino hacer frente al propio saneamiento económico-financiero del ayuntamiento. Desde el año 2011 hemos venido trabajando de manera seria y responsable en este asunto, hasta el punto de que estamos, hoy en día, entre las tres administraciones locales del país que más han reducido su deuda.

Así que una vez reconducida la situación financiera, estamos en condiciones de ir un paso más allá y contribuir directamente a la dinamización económica de la ciudad a través de las inversiones municipales: el presupuesto del consistorio para este mismo año incluye partidas en este concepto por 30 millones de euros. Esta decisión política contribuirá directamente a generar actividad y, lo que es más importante, a la creación de empleo, ya sean directos o indirectos.

En paralelo, desde el ayuntamiento estamos empeñados en fortalecer nuestro tejido productivo, especialmente, a través del emprendimiento. Todas las áreas municipales deberán trabajar de manera transversal para, desde sus propias competencias, alentar siempre el talento, las ideas y los nuevos negocios. Más si cabe, en aquellos sectores que nos permitan avanzar en la diversificación económica de nuestro municipio.

Hay otro factor que determinará nuestra fortaleza como centro económico: la reputación. Esta semana, el catedrático de Economía Aplicada José Luis Rivero, quien en su momento fue el encargado también de Plan Estratégico de Santa Cruz, llamaba la atención sobre este particular. Venía a decir que las ciudades buscan reputación, porque es el elemento más valorado a la hora de atraer inversiones. «La buena reputación atrae a personas de buena reputación y a negocios de buena reputación», dijo.

Ese camino ya lo hemos empezado a recorrer y tengan la total seguridad de que no lo abandonaremos.

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