FIRMAS Francisco Pomares

A babor. Un serial entretenido. Por Francisco Pomares

La sustitución de Soria va a acabar convirtiéndose en un hito memorable del culebrón regional. Y no me refiero solo a quién acabará al final del final instalado en la silla gestatoria y paseado bajo palio, que eso está por ver. Me refiero al complejo sistema que rige en el PP para estos asuntos, a saber:

Primero, con el difunto insepulto, no del todo vivo, pero coleando aún por los medios amigos y recitando él mismo su autopanegírico mortuorio, va su teórico número dos y anuncia que asume las competencias del finado. Fue algo fulminante, meteórico. No habían pasado ni unas horas desde que Soria dijo que se iba (o que lo iban) hasta que el palmero adoptivo Antona se proclamó guardián de las llaves del reino soriano. Pero la precipitación de Antona es solo el primer capítulo de esta serie que ya compite en popularidad con la temporada sexta de «Juego de tronos».

El segundo capítulo ha servido para definir las familias: sorianos, proanton(i)anos y los que van por libre. En la cuerda de los sorianos, las marionetas esforzadas del teatrillo tradicional, con el dúo Bento’s brothers de gorgoritos principales -don Enrique, el de la estaca, y doña Mari Carmen, de princesa Pocahontas-, más Manolo Fernández de leal caballero de la orden «Qué buen vasallo si hubiera buen señor», y luego la tropa de aguerridas amazonas: doña Águeda de la Maxorata, doña Astrid la conejera y la comandante María Australia Guevara atacada de miedo escénico. Se les suma el único gomero que vota derechas, que representa a ese oxímoron que es la organización pepera en la isla de Curbelo. Y en la cuerda de Antona, los que no quieren a los otros, y -cosas veredes- incluso alguno que quiere a Antona. Y por libre, los despistados, los que guardan el territorio y uno que suena sin querer él, pero sonar suena. Este galimatías solo puede ponerlo en orden Génova, y es Génova quien convoca a confesión con la señora Cospedal -uno a uno y por separado- a los seis presidentes insulares y al oxímoron gomero, no para saber qué piensan, sino para decirles lo que a partir de ahora tienen que pensar, que a fin de cuentas esto es el PP y en el PP no quieren ni oír hablar de ningún tipo de referéndum.

Queda el tercer capítulo, que está por escribir en la junta directiva del PP este viernes. Pero no es una redacción autónoma, más bien un ejercicio de dictado, en el que Madrid pone la nota.

Y el cuarto capítulo, coda y final de la serie de la Sucesión, se verá tras pasar las elecciones: si el que ponga Génova es listo, y sabe jugar bien sus cartas y pactar bien las listas electorales, podrá controlar el congreso y salir refrendado. Pero puede ocurrir cualquier cosa, incluso un retroceso local en las elecciones, una reacción multitudinaria o la explosión nacional de las cuadernas del PP, si al segundo intento Rajoy tampoco lo consigue.

Dense prisa en comprar la entrada para el «show». Es verdad que ya está empezado, y que al malo lo enterraron al principio, pero -a pesar de ese «superspoiler»- este va a resultar bastante entretenido. Creo.

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