FIRMAS

Cruzar o morir. Míchel Jorge Millares

Los alumnos del instituto de Santa Brígida pudieron escuchar –e incluso traducir- al propio Ehsan Ullah Khan, quien describíó cómo surge un movimiento internacional contra la esclavitud, pero sobre todo intentó hacerles entender la existencia en estos momentos de hedonismo en el paraíso turístico del fenómeno esclavista en el mundo. Esa esclavitud que se produce cuando los niños son obligados a trabajar porque son esclavos, o cuando secuestran a tu hija y tienes que hacer lo que te manden para poder recuperarla a sabiendas de que tú y tu hija ya son esclavos, sin que nadie lo evite, sin otra salida, sin rostros ni futuro.

Ullah Khan, ediles de Santa Brígida, párroco y colectivos cristianos.

Este fue el estado en el que Ullah Khan encontró a un espectro de hombre, una figura paralizada en la acera de una calle y al que preguntó si le podía ayudar a cruzar, a lo que se negó: “No quiero cruzar. Quiero morirme”, le respondió.

Ahí surgió el activista global. Paquistaní, periodista, encarcelado, torturado y exiliado en Suecia. Un ciudadano del mundo, porque la esclavitud no es un fenómeno local, sino global, con culpables multinacionales. Ullah Khan no cuenta cuentos, sino el dolor más profundo que puede sufrir el ser humano: la pérdida absoluta de la libertad y la identidad, la humanidad… Y eso existe. Pero no sólo en remotas colinas ni en el pasado de estas islas afortunadas. Está en el viento y se propaga globalmente con la crisis. Una crisis que enriquece más a cada vez menos y a la vez provoca dolor. El mayor dolor posible a los seres humanos porque son considerados como esclavos, como enemigos a destruir: la propia persona, la humanidad.

Y es que estamos ante una actuación organizada por redes internacionales contra la justicia, contra la propia vida, empezando por esclavizarnos. Y no me refiero a las multinacionales que pagan 30 céntimos al día por fabricar balones, ropa o móviles, sino “por los fabricantes y vendedores de armas, los verdaderos asesinos que han creado Isis o los talibanes, los mismos que establecen que el presupuesto de educación en un país sea del 2% del total, del que el la mitad se va en corrupción y sólo el 25% restante a la educación de menores y jóvenes”.

Ullah Khan consiguió apoyo internacional para crear 250 escuelas para 11000 niños, pero “a las multinacionales no les interesa que los niños tengan educación sino que esos países sirvan de campo de pruebas (y gasto) del armamento», el Gobierno cerró los centros tras detener y enviar al activista. Y añade que esta situación «no se debe a un conflicto religioso. No me entra en la cabeza ni en el subconsciente que la humanidad se divida por la religión” y lo dice un musulmán que desea hablar con el Papa para compartir su rechazo a la guerra y a la esclavitud.

Cruzar o morir. Qué metáfora, qué paradoja de esta etapa histórica. Y qué opciones para cada uno de nosotros. En este caso, hay una persona dispuesta a ayudarnos a cruzar…

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