FIRMAS Francisco Pomares

A babor. Ministro «off-shore». Por Francisco Pomares

Hace varios días que el rumor de que habían encontrado los nombres del ministro Soria y su hermano entre los papeles de Panamá estaba en el ambiente, se mencionaba en las redacciones y mentideros. Por eso sorprendió bastante que el propio ministro declarara que todo aquél que tuviera una participación en alguna «off-shore» debería aclarar los motivos. Si uno analiza al pie de la letra la declaración de Soria de ayer, tras trascender su nombre como director de una empresa dedicada a estos asuntos, coincide punto por punto con lo que dijo hace unos días, excepto que ahora no quiere explicarse ante quien debe hacerlo, que es el Congreso: ahora, además, anuncia Soria que ha solicitado una comisión rogatoria a Panamá, para que se aclare si participa en alguna sociedad de este tipo, algo que él ha negado rotundamente. No hacía falta que lo hiciera. Nadie discute que en la actualidad sea directivo, accionista o partícipe de una sociedad «off shore». No es eso lo que se discute. Lo que se discute es si formó o no parte de la UK Lines Limited, sociedad activada el 22 de septiembre de 1992 a través de la mediación de Canal Trust Company, entidad dependiente del BBVA Privanza Jersey, que fue incorporada a los registros de Bahamas por el bufete Mossack Fonseca. El mismo Soria ya ha reconocido que aunque estuvo en los papeles, fue por un error subsanado dos meses más tarde, subsanación que efectivamente ocurrió cuando a Soria le sustituyo su hermano. No hace falta que se tome el ministro la molestia de pedir rogatoria ninguna para demostrar que ya no forma parte de esa sociedad. Lo sabemos. Pedir esa información de forma tan vehemente sólo sirve para confundir a la gente sobre el hecho cierto de que en el pasado su nombre apareció vinculado a una empresa en cuya fundación y operativa participaron tres entidades especializadas en ayudar a no pagar impuestos.

¿Es eso delito? No. Las empresas «off-shore» no son ilegales, y participar en ellas tampoco lo es. En la mayor parte de los casos, si uno tiene participación o intereses en una empresa «off-shore» es por motivos fiscales, y tampoco eso tiene que ser necesariamente delictivo, como no lo es tener una empresa radicada en una zona «off-shore», creadas para pagar menos impuestos. Sí lo es que quienes participan en tinglados «off-shore» los empleen para ocultar su patrimonio o sus ingresos del fisco, algo que -se ha dicho hasta la saciedad- es el uso más frecuente de estas sociedades. Por eso las «off-shore» suelen estar vinculadas a grandes empresarios, artistas, millonarios, deportistas, políticos… no es frecuente que un autónomo tenga una empresa «off-shore», ni que la tenga un muerto de hambre. «Off-shore» es sinónimo de mucha pasta, le guste o no al ministro.

Por eso, a pesar de que su relación con la sociedad no tiene por qué ser delictiva, Soria debería al menos someterse al Congreso y explicar su relación con la UK Lines Ltd., y por qué le sustituyó en ella su hermano Luis -luego consejero de Industria- cuando él se convirtió en alcalde de Las Palmas, y si pidió o no pidió permiso para figurar en esa sociedad a sus jefes en el Ministerio de Economía (parece que tenía la obligación de hacerlo), y si su hermano consejero de Industria -el mismo ramo del que el ministro es ministro ahora- comunicó su participación en la UK Lines Ltd. al Gobierno de Canarias. Porque si no lo explican -el ministro o su hermano- con mucha calma y transparencia, aunque sea verdad que no cometieron ningún delito ni él uno ni el otro, la gente va a darle vueltas a muchas cosas. Por ejemplo: a la relación de Soria con el empresario Martinón, también en los papeles de Panamá, o a las peripecias del político que dejó de serlo -su hermano consejero- y se metió en el negocio petrolero cuando él era el ministro del petróleo.

Es mejor aclararlo. Todo. Como el propio Soria dijo hace una semana que había que hacer. Es raro que ahora se desdiga…

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