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Un mar de oportunidades. Por José Manuel Bermúdez Esparza

Santa Cruz es una ciudad costera y portuaria, cuyos ciudadanos tienen derecho a disfrutar del mar en las mismas condiciones que lo hacen otras ciudades del Archipiélago y de otras partes del Estado.  Eso, que es obvio, no parece serlo tanto a la vista de la actitud que vienen demostrando determinados departamentos con competencias en la materia. Y aunque pueda  resultar agotador tener que explicar cosas tan básicas, no descansaré hasta que se cumplan las promesas o compromisos que se han contraído con nuestra ciudad.

Santa Cruz tiene 58 kilómetros de litoral, de cuyo correcto aprovechamiento no sólo se derivan nuevas oportunidades de esparcimiento para vecinos y visitantes, sino que constituyen un factor básico de crecimiento económico, de generación de riqueza, de creación de empleo. El Ayuntamiento tiene perfectamente claro cuáles son las prioridades de la ciudad en ese sentido, cuáles son sus fortalezas y en qué puntos es preciso actuar para que volvamos a respirar el aire del mar en plena ciudad.

Uno de los proyectos estratégicos es la playa de Valleseco. Como se sabe, la Corporación convocó un concurso de ideas para reordenar este espacio costero. Los arquitectos Joaquín Casariego y Elsa Guerra ganaron el mismo con un proyecto denominado “Sol y sombra”, que prevé la creación de un gran solárium con accesos directos al mar. Pues bien, desde que se falló ese concurso, la Dirección General de Costas y el Ministerio de Medio Ambiente han venido poniendo obstáculos a su desarrollo y, a pesar de que se le ha enviado diferente documentación, no ha movido aún un solo papel que, al menos, anuncie la disposición del Gobierno central a participar de esta iniciativa.

Un extraño comportamiento si miramos cómo se han impulsado proyectos similares en lugares muy cercanos, como Santa Cruz de La Palma, donde se construye una playa urbana financiada con más de 20 millones de euros de fondos estatales. No hay nada que pueda justificar esa diferencia de criterio, ni desde el punto de vista técnico ni político. El Ministerio debería poner idéntico empeño en nuestro proyecto de Valleseco para evitar agravios que puedan resultar ofensivos para los vecinos de la capital tinerfeña y cocapital de Canarias.

De este proceso me quedo con la voluntad y la sensibilidad que ha demostrado el Cabildo para la ejecución de la obra, cuya resolución, en cualquier caso, está en manos de terceros. En esa dirección, y también en el terreno estrictamente político, animo a todos los partidos políticos –especialmente a los que gobiernen en Madrid– a defender y empujar a favor de esta importante iniciativa para el futuro de Santa Cruz allá donde sea necesario. Estoy convencido de que si todos remamos en la misma dirección podremos contar al final con una playa a la altura de la ciudad.

Igualmente, espero que la Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias dé la orden que espera la empresa adjudicataria del túnel de la vía de servicio del Puerto para retomar la obra que nos permitirá, definitivamente, conectar la ciudad con el mar en el entorno de la plaza de España.

Me consta que la Consejería de Hacienda ha librado los fondos precisos para que Obras Públicas retome los trabajos, pero este departamento aún no ha hecho nada. Llevamos dos años de retraso y la ciudad no se puede permitir más demoras, ni por supuesto, desplantes. La paciencia tiene un límite.

Lo que está en juego es demasiado importante para el futuro de Santa Cruz como para dejarlo a la improvisación o dejadez de nadie. Llegado el caso, que cada palo aguante su vela.

 

*Alcalde de Santa Cruz de Tenerife.

 

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