FIRMAS Marisol Ayala

Yo también robaría por mis hijos. Por Marisol Ayala

La carta de despido que recibió hace unos días una empleada de la empresa para la que trabajaba, Serunion, entidad que gestiona el servicio de comedor del albergue Centro Municipal de Acogida de Santa Cruz no se la enviaron jamás ni al propio Al Capone. Lean “…el pasado 11 de marzo, a las 21.00 horas, cogió (la trabajadora, madre de dos hijas) 150 gramos de queso gouda de la cámara de refrigeración y tres panes de 60 gramos del almacén en seco a la hora de salir de dicho centro y los guardó en una bolsa de plástico que llevaba en su poder, introduciendo la misma en su bolso”. Minuciosa investigación.

La pobreza condenada. La reacción social que ha causado el despido de la mujer ha sido de indignación, aunque, claro está, siempre están los que han tratado de justificar lo injustificable echando basura sobre la joven madre de dos hijas y recordando compasivamente que “ya lo había hecho con anterioridad y en otras empresas”. Es decir, que era reincidente en el hambre; en otras ocasiones se había llevado comida de ese y de anteriores trabajo. ¿Y?, que levante la mano quien no haría eso y más si trabaja por 400 euros y sabe que cuando llegue a casa le esperan dos niñas a los que no tiene que poner en el plato. Nunca se justifican los robos, robo es, al fin y al cabo, pero ¿quiénes somos nosotros, que comemos caliente, que tenemos nuestras necesidades cubiertas para abrir la boca en contra de esa madre? Inaudito que en un país en el que el PP especialmente ha dejado el territorio patrio como un solar aparezcan noticias de este tipo y, torpeza empresarial dejar la huella en un escrito que argumentó tan burdos motivos para el despido. El montante de lo robado no debe llegar a 30 euros de manera que si nos atenemos al cuantioso botín incautado en su mochila, da miedo salir a la calle no sea que te encuentres a la joven despedida y la muy osada te pida un pan. En fin, que si escribo estas letras es para que quede más claro si cabe que me avergüenzo de la noticia que tiene su origen de Canarias y que ha ocupado las primeras páginas de los informativos nacionales.

Yo también robaría por mis hijos, que se sepa.

No tengo duda de que será readmitida. Igual hasta lo está ya. No hay empresa que aguante una respuesta social de tanto alcance. El daño a su imagen tiene un costo mucho más elevado que los panes y el queso.

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